A pocos días del inicio de la Liga, y teniendo en cuenta la actual plantilla verdolaga, es posible afirmar algo no muy normal en Sudamerica. Tras un 2016 pletórico, Atlético Nacional tiene hoy incluso mejor nómina que la que tuvo en 2015 y el año inmediatamente anterior. Con las únicas bajas sensibles confirmadas de Alejandro Guerra y Orlando Berrío, ambos al fútbol brasileño, y las contrataciones de Dayro Moreno, Aldo Leao Ramírez, Edwin Valencia, Mariano Vázquez y Oscar Franco, los hombres que el tándem Rueda-Redín tendrá a su disposición para la temporada que inicia deberían servir para dar un paso más en el fútbol del club paisa y, sobre todo, darán mayor profundidad a un plantel que quizá se quedó corto en el curso pasado.

El Nacional de Rueda ha destacado en sus tres versiones por ser un equipo versátil desde su protagonismo con balón. En este año y medio, hemos sido testigos de un equipo que ha dominado la liga y el continente con versiones tan distintas como la que en ataque coronaban Duque, Guerra y Chará y en la que hacían lo propio Marlos, Ibargüen, Ibarbo y Berrío. Y aun así, con todas sus diferencias, Nacional logró automatizar una jugada en específico más allá de los interpretes que es el esqueleto de su ataque. En esta, el interior y el extremo derecho, el mediapunta y el hombre más adelantado rotan sus posiciones en una secuencia que inicia con el primero de estos adelantado su posición prácticamente hasta las inmediaciones del área mientras que el que haga las veces de delantero sale de su zona presunta, dando lugar a que mediapunta y extremo puedan ocuparla. Todo esto a la vez que el balón se mueve a un ritmo muy alto, desorganizando al rival inevitablemente.

Nacional tiene automatismos de ataque muy definidos

Aunque el mercado de fichajes haya sido más que positivo para el club, la configuración de la plantilla presenta dudas respecto al mecanismo anteriormente descrito, santo y seña del Nacional de Rueda. Estas están depositadas, sobre todo, en el mediocampo, toda vez que Dayro Moreno, ya sea en la banda o en la punta, es un futbolista que encaja a la perfección con la jugada. No así tanto una posible base de la jugada compuesta por los hipotéticamente mejores jugadores del club en esa posición: Aldo Leao Ramírez y Matheus Uribe.

La llegada de Aldo es un salto de calidad, pues su visión de juego, precisión técnica y capacidad de batir líneas tanto con pase como en conducción, además de aliviar la responsabilidad creativa de Macnelly, son un plus invaluable para el ataque posicional verde. De todas formas, su adaptación con Uribe al mecanismo predilecto verde puede arquear la ceja. Aldo, para empezar, prefiere el perfil derecho y su dinamismo sin balón es más que discutible, por lo que realizar constantemente el movimiento vertical que el sistema le pide a su interior derecho no sería una opción. Más allá de esto, está el hecho de que tanto Uribe como Aldo gustan de sumarse a posiciones adelantadas con el recorrer del balón, algo que ya pasaba con la sociedad Guerra-Uribe y que terminó enviando al venezolano al banco de los suplentes en detrimento de Diego Arias, un mediocentro más posicional, toda vez que Macnelly se volvió indiscutible en la mediapunta.

A priori, Aldo Leao no encaja del todo dentro del sistema de juego de Nacional

Durante unos meses del semestre anterior, Nacional no pudo contar con un interior derecho que realizase el movimiento pues Uribe estaba cubriendo a Bonanegra en el lateral. Dicho tiempo coincidió con el fútbol menos fresco y fluido del equipo, por lo que no deja de causar preocupación el cómo encajarán las piezas. Por último, no sería justo finalizar este artículo sin mencionar a Mariano Vázquez: la zancada, la gambeta y calidad de la zurda del argentino son argumentos que bien podrían darle un cupo en más de una posición dentro del invento. Se trata de un futbolista que puede sorprender y arreglar más de un problema.

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