Colombia obtuvo anoche su primera victoria en el Sudamericano sub-20 a costa de una Brasil repleta de 10 modificaciones respecto a su último partido. De dicho resultado, Colombia puede sacar conclusiones tanto positivas como, sobre todo, negativas. Una de las buenas recaería en su sistema defensivo, que mejoró considerablemente en solidez y serenidad a diferencia de la derrota contra Ecuador y gracias a Jhon Balanta y Daniel Rojano, dos de las cuatro sustituciones que la tricolor presentó en su alineación.

Dedicada y firme, Colombia se decidió por defender, recuperar y salir rápido

El equipo venía necesitando de cierta calma, con una agresividad bien mesurada, en fase defensiva. Ese detalle lo sumaron Balanta y Rojano, central y mediocentro respectivamente, que hicieron de Colombia atrás menos contagiosa y mucho más precavida a la hora de salir a quebrar. Y de este sencillo detalle pudo competir mejor, pues por la única vía que Brasil podía crear ocasiones de gol era a través de errores propios colombianos en salida.

Pero, tras de lo bueno, también hay de malo. Atuesta completó uno de sus peores partidos con balón. Aunque no sea excusa para esconder su decepcionante actuación, sobre todo por el interés que había en continuar apreciando la sociedad que va montando con el Cucho Hernández, también huelga decir que no encontró mucha movilidad diagonal por delante, casi todo vertical o en ubicaciones escondidas con Díaz y Obregón fijos en banda. Bendecido que dicho compromiso lo realizó al lado de Rojano, que abortó con faltas o robos sendos ataques que Brasil construía luego de repetitivos fallos.

Nike Gómez lastra fórmulas del juego por pensar primero en marcar

A la reflexión anterior hay que añadir a Michael Nike Gómez, que nuevamente transmitió sensaciones poco reconfortantes a nivel de constitución como ‘9’ más vinculado al gesto técnico y no al esfuerzo físico. De sus movimientos solo trajo reducción de espacios ofensivos, llegándose a pisar en muchos ataques con compañeros y haciendo del área más pequeña que grande. Hernández, que en principio debía arrancar por el carril central, volcó mucho su posición y sus participaciones a los flancos, buscando principalmente su espacio gravitacional y posteriormente la zona rival a castigar.

Por último, y decidido del todo por algo, Piscis Restrepo enseñó que su dirección de campo, más o menos acertada, es razonada del minuto 0 al 90. Aislándonos de la opinión referente a gustos, persigue un libreto con planteamientos mayormente relacionados con la firmeza, la reacción y la determinación. De esta guisa, del querer ser decisivo lo máximo posible, aparece el nombre de Ever Valencia, que cumple a la perfección el papel microondas: rendimiento destacado en minutos basura. No sería sorpresa que el jueves repita esquema (4-4-2), plan (juego de extremos) y variantes de ficha (Indio Ramírez como jugador n°15, por ejemplo).

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