1- ENTRE EL MEDIO Y LA BANDA

Daniel Bocanegra alcanzó su madurez futbolística en el Atlético Nacional de Juan Carlos Osorio. Para entonces, el tolimense llamó la atención por sus formas modernas, siendo un lateral más relacionado con la gestión del juego que con el aislamiento en la banda característico de los laterales a la vieja usanza. No en vano, Bocanegra detonó en un equipo de posesión de balón, y sus garantías en la sala de máquinas le permitieron a Osorio situarlo allá donde necesitara pases seguros. Ocupando la banda o el centro, retrasado en su área o en campo rival, Bocanegra se convirtió en el comodín de Juan Carlos Osorio y, en menor medida, de Reinaldo Rueda.

Pese a la titularidad habitual de Santiago Arias en la selección, un lateral que se desentiende de la jugada a cambio de un aporte atlético, la convocatoria constante de Stefan Medina sugiere que José Pékerman no descarta el perfil de Daniel Bocanegra.

2- UN COHETE POR AMBAS BANDAS

Luis Manuel Orejuela se hizo un lugar en la selección juvenil de Rafael Santos Borré por ser un lateral justamente opuesto a Daniel Bocanegra. Con el balón en sus pies, se olvida de los pases para pisar el acelerador. Eso sí, cuando se dispara es un cohete. Lo normal es verlo desbordar más de una vez por partido y, una vez gana línea de fondo, sus centros no son ningún desperdicio.

Como plus está su capacidad de jugar en ambas bandas. En caso de explotar, Orejuela tendría posibilidades reales en el equipo eliminatorio de José Pékerman, pues el lateral izquierdo sigue siendo una cuestión a resolver para el seleccionador argentino.

3- UN CENTRAL CON MADERA DE CAPITÁN

El 2016 para Juan Sebastián Quintero, por inconvenientes disciplinarios, no concluyó como indicaba su progresión desde que Yepes ordena desde el banquillo azucarero. El ex capitán de la absoluta, profeta de la posición, depositó en el joven defensa los minutos, la confianza y el desarrollo profesional a los que ningún otro entrenador apostó de forma frecuente desde que debutara en Primera. Con su templanza, su poso y su pasta de capitán, Quintero obró un muro al lado de Germán Mera, confirmando su talento defensivo. A partir del jugar domingo a domingo, el caleño ha añadido a su repertorio defensivo gestos rebosados de moderación, detalle no menos importante si tenemos en cuenta de qué mano aprende. En el 0-0, el 3-0 o el 0-2, su rostro y su pulso no dan señales de aflicción.

El presente de Quintero es una noticia que José Pékerman no ha dejado escapar. Ya lo quiso tener meses atrás en un microciclo, cuando advertía sin frenos sobre su crecimiento, pero por una lesión no lo pudo concentrar en Bogotá. Pese a la abundancia que parece haber en la posición de central hoy en la selección Colombia, y pensando en la próxima jornada doble de Eliminatorias, el mensaje de jugador a entrenador para ser parte del proceso camino a Rusia 2018 parece claro. Como titular o como integrante habitual de las convocatorias, pero la carta de Quintero ya baraja en el naipe de Pékerman.

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