Apenas un año después de la partida de Edwin Cardona a territorio mexicano, el fútbol colombiano pareció encontrar en Manizales un digno heredero. Su nombre era Johan Arango, un nombre que, entre riflazo y riflazo, empezó a pronunciarse con ilusión. Al igual que Cardona, la gran carta de presentación del joven mediapunta del Once Caldas fueron los goles. Para ponerlo en perspectiva, en 2015 (el año de su detonación) Arango marcó 12 goles, 2 más que Cardona en el súper Nacional de Juan Carlos Osorio. Y sin disputar Copa Sudamericana.

En el Once Caldas, Arango se convirtió en un verdadero argumento para ganar partidos

Y es que, al igual que Cardona, Johan Arango es un centrocampista con alma de delantero. Todo lo que el vallecaucano hace en el césped lo hace en función del gol, amparado en un botín derecho que insinúa que todo lo puede. Desde fuera del área, de tiro libre o a escasos metros del arco, los latigazos de Arango llevan siempre peligro de gol.

También es cierto que los recursos del vallecaucano no se reducen al arte de la artillería. Pegado a la banda izquierda, Arango es capaz de esconder el balón, ganar unos segundos y darle otra cadencia al juego cada que su equipo necesite un respiro. Así mismo, si tiene la oportunidad de contraatacar, Arango sobresale como en ningún otro momento, pues la amenaza constante que representa su remate atrae muchos rivales y libera a sus compañeros para que el contragolpe prospere. Y es precisamente ese instinto contragolpeador el que cae como anillo al dedo al Santa Fe de Gustavo Costas.

En Santa Fe, Arango podrá volver a ser Arango

Si bien es cierto que la incuestionable voluntad contragolpeadora del equipo de Costas le significó un nuevo título en el fútbol colombiano, no es menos cierto que su ejecución estuvo lejos de ser contundente. A lo largo del semestre, Santa Fe no contó con un futbolista en su propio campo capaz de encontrar a los delanteros mediante un envío largo, una dinámica necesaria en sistemas de contraataque. Ante esto, Johan Arango representa un salto de calidad.

De igual forma, la determinación de (el mejor) Johan Arango estaría por encima de Anderson Plata e, incluso, el Humberto Osorio Botello actual, un delantero más relacionado con el juego que con el arco rival. Con espacios, Arango requiere menos de lo que necesitan tanto Plata como Osorio para hacer presencia en el marcador.

Aunque todo indica que Johan Arango y la pizarra de Gustavo Costas están destinados a ser, las dudas saltan en el plano anímico. El Santa Fe de Costas ha conectado con la tribuna haciendo del esfuerzo su primer mandamiento, lo mismo que ha carecido el vallecaucano para asentarse en un club desde que abandonó Manizales. Si Arango asume el reto, la química entre ambos será incontestable, y su botín derecho volverá a ser la fuente de goles de antes.

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