La selección argentina salió del Mineirao el jueves pasado desangrándose a chorros, y así mismo entrará hoy al estadio de San Juan del Bicentenario, en el punto más crítico que se recuerda del equipo en los últimos cinco años. A la albiceleste la atribulan demasiadas cosas, y el peor escenario posible para ese grupo de cuerpos sin alma que intenta guiar Messi puede darse hoy pasadas las 6:30 de la tarde: un 0-1 contra Colombia.

Comenzaría el murmullo, los silbidos, los cantos reprobatorios, los gritos, las lágrimas, la rabia. De la tribuna saldrían flechas venenosas en forma de sonido. Messi desearía no haber vuelto de su supuesto retiro. Bauza nunca se habría sentido peor como técnico. El agua les llegaría hasta el cuello. Todos los fantasmas, todo lo malo, saldría a flote, y el desplome absoluto sería inminente.

Colombia no se halla a sí misma desde hace tiempo

Pero todo lo anterior está en condicional, porque así como Argentina tiene sus dudas, Colombia no se halla a sí misma, y una visita a la tierra de Maradona, más allá de que evoque un recuerdo noventero único y feliz, no es el mejor lugar para encontrarse.

Sobre todo por el momento por el que pasa el fútbol de Colombia ahora mismo. El orden y la fluidez brillan por su ausencia, y sin esos dos factores, alcanzar un buen volumen de ataque es muy complicado.

La mejor manera de parar a Messi es minar la moral de su equipo atacándolo

Sumado a esto, está comprobado que a Messi se le anula atacando a su equipo y no intentando defenderse. Las grandes derrotas del 10 han sido contra Alemania y Chile, equipos mandones con el balón. Con el Barça, Leo la pasó fatal contra el Real Madrid cuando Kroos y Modrić sacaron todo su arsenal asociativo.

En ese sentido, Colombia podría, como en sus tardes más especiales, dominar el juego amparada en los pies de Macnelly, la determinación de James, el porte de Torres y la mente de Falcao. Aún así, nada hace pensar que eso pueda darse hoy. Pero sería lo ideal para rematar la incertidumbre.

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