El regreso de Anthony Silva al Atanasio Girardot fue colosal. El guardameta paraguayo volvió a atajar en una de las ciudades que vio sus mejores paradas en Colombia y que lo llevó a consolidarse como uno de los mejores extranjeros que ha jugado en el fútbol cafetero en la última década. Su trabajo ante el Independiente Medellín supuso para Cerro Porteño un empate a ceros bastante valioso en una cancha difícil como la del Coloso de la 74, donde en rondas pasadas Santa Cruz y Sportivo Luqueño se llevaron tres goles cada uno.

Frente a su equipo anterior, Silva tuvo que corregir con sus atajadas las desconcentraciones defensivas de un Cerro Porteño que se vio totalmente superado en los primeros quince minutos. En ese tramo, la movilidad y la velocidad de Christian Marrugo, Juan Fernando Caicedo y Mauricio Cortés hizo añicos a una endeble defensa que simplemente veía el balón rodar y no sabía dónde marcar ni qué espacios cubrir. Si a esto le sumamos que Jhon «El Goma» Hernández se soltó desde el centro del campo y ofreció posibilidades de pase para favorecer la circulación, el Poderoso se convirtió en un equipo demoledor que destrozó la defensa contraria a punta de pases.

Sin embargo, Silva atajó, por lo menos, tres o cuatro oportunidades claras de gol durante ese lapso del primer tiempo, rememoró sus mejores momentos en esa cancha y sostuvo a Cerro Porteño durante el aluvión que provocó el Medellín en su área.

Las recepciones de Caicedo de espalda al arco en los primeros minutos fueron claves para los ataques del DIM

Con el paso de los segundos, Cerro Porteño ajustó su trabajo en defensa. El equipo paraguayo procuró cerrar el espacio entre líneas, donde Marrugo y Caicedo aparecieron con frecuencia en el lapso de peligro del Medellín para asociarse. Allí, Rodrigo Rojas y Marcos Riveros, los mediocampistas de primera línea, comenzaron a tapar huecos y a los atacantes les tocó salir de las cercanías del área hacia el círculo central a recibir el esférico. El apabullante DIM del inicio del encuentro se diluyó ante esta situación.

A medida que el ritmo intenso local disminuía, el ímpetu visitante crecía. Cecilio Domínguez y Pablo Velázquez vieron las dificultades que tiene el Independiente Medellín para sacar limpio el balón de atrás y comenzaron a presionar. Cerro Porteño comenzó a atacar pero el Poderoso encontró en Andrés Mosquera su propia guardia. El arco de David González cerró también sus puertas y el partido pasó a un terreno de incertidumbre en el que ninguno de los dos equipos encontró claridad.

Mosquera anuló a Domínguez, verdugo de Santa Fe en los octavos de final

Anthony Silva fue la figura de un partido en el que el Medellín mostró su lado más frenético, aquel en el que el rival no sabe cómo detener las velocísimas ráfagas ofensivas que desubican incluso al defensor más aplicado. A su vez, el cuadro antioqueño mostró lo endeble que puede ser por momentos su mediocampo y su defensa, que ante la más mínima de las presiones cede y comienza a padecer. En la vuelta y ante su público, Cerro Porteño tendrá la oportunidad de volver a mostrar una imagen como la que dejó frente a Santa Fe, mientras que el Poderoso deberá ser más ambicioso de lo que fue en sus visitas a Santa Cruz y Luque, donde la confianza jugó en su contra y casi lo deja por fuera.

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