La Selección Colombia ha sido en el proceso de Eliminatorias al Mundial de Rusia, hasta ahora, como una película regular cuyo protagonista es un actor increíble. Se había mostrado como esos filmes que son ni aspiran a ser una magnífica obra de arte, pero que son aclamados por parte de la crítica gracias a la interpretación del protagonista. Como con Corazón Rebelde (2009) y Jeff Bridges, Capote (2005) y Phillip Seymour Hoffman, o El Club de los Desahuciados (2013) y Matthew McConaughey. James era -y es- eso para su equipo nacional.

James, ese futbolista que atrae tantas miradas, ha sido uno de los grandes argumentos ofensivos de la competición

Un actor bárbaro que maquilla las carencias a su alrededor, ya sean de guion, casting, fotografía, sonido, arte o hasta dirección. El 10 del Real Madrid, siempre que ha podido, ha resuelto a favor de los cafeteros. Incluso desde la inferioridad. Ahí está el 1-1 en Chile; su golazo, asistencia y jugada de gol en La Paz; su exhibición contra Ecuador y Venezuela; y su performance como abanderado contra Brasil.

James, que es la razón para creer, no estuvo ayer en Barranquilla para medirse contra el líder de la Eliminatoria, y Colombia no ganó, ni lució, sino que por momentos hasta preocupó.

El cuadro de Pékerman saltó al césped con sólo uno (Macnelly) de los cuatro atacantes que golearon a Uruguay hace cuatro años: Falcao, Teófilo, James y Torres. Esta vez, el argentino no dispuso un 4-2-2-2 como ese día, sino que planteó un 4-2-3-1 con Cuadrado por derecha, Macnelly libre, Muriel por izquierda y Bacca en punta. El doble pivote lo conformaron Sánchez y Aguilar, y la defensa fue, de derecha a izquierda: Arias, Mina, Murillo y Farid.

El primer problema de esa alineación contra el 4-4-2 de manual que trajo Uruguay, con Suárez y Cavani como arietes, es que la capacidad de Colombia para jugar entre líneas quedaba reducida a nada. Cuadrado ya ha demostrado ser un futbolista incapaz de tocarla con acierto entre los volantes y los defensas contrarios. Macnelly se mantenía cerca de la base para sacar la pelota, pero no encontraba receptores en campo rival, y Muriel, casi fijo en la izquierda, carece de agilidad para producir en tan poco espacio.

Esto resultaba en poca fluidez por dentro y en exceso de envíos hacia las bandas. En la izquierda esperaba Muriel y un Farid desacertado en la toma de decisiones de cuándo subir, y cómo y cuándo centrar. En la derecha estaba Cuadrado, con su regate como recurso único e insuficiente, y también estaba Santiago Arias, que a estas alturas no ha expuesto más que pases hacia atrás e intentos de paredes que no aclaran una jugada.

A pesar de todo, Uruguay no creaba peligro, y Colombia se adelantó primero

El caso es que aunque Colombia no tomaba las riendas del partido por completo, Uruguay no se había acercado a Ospina. Y entre medias, los locales encontraron el 1-0 en un córner y cabezazo de Aguilar. Parecía que el partido se ponía de cara para la tricolor… hasta que Pékerman ordenó replegar y comenzó a llover sobre el Metropolitano.

La decisión no fue sencilla de entender. Darle aire a Uruguay cuando había recibido un gol parecía un contrasentido. Para más inri, la lluvia dificultó rasear el balón, lo que a la postre favorecía a los charrúas, especializados en el choque, el envío frontal y las segundas jugadas.

Así, minutos después llegó el empate y luego el fin del primer tiempo. José Néstor optó entonces por sacar a Muriel y poner a Cardona para tener más dinámica en la zona izquierda de la mediapunta. Sin embargo, la labor del ayer 10 no fue tan continua en términos de participación como para cambiar el rumbo del partido, aunque Colombia sí acosó a Uruguay, hasta el punto de que Santiago Arias tuvo un remate a puerta que despejó Godín en la línea.

Cuando más parecía que se acercaba el 2-1, llegó el 1-2, producto de un despiste de Murillo (tremendo partido) y la insistencia del 9 de la que varios consideran como la mejor delantera de la historia. El revés anímico para Colombia parecía irremediable, pero no fue así para Yerry Mina, que la mandó a guardar en el 83’ con un cabezazo desde el borde del área grande de Muslera.

Los revulsivos de ayer no atesoran tanta calidad

En ese momento ya estaban jugando Orlando Berrío de extremo derecho, Cuadrado de lateral, y Roger Martínez de 9 a cambio de Bacca (terrible actuación). Así buscó Colombia la remontada, y estuvo más bien lejos de encontrarla de manera natural. La explicación puede ser que James, que es, sin peros, uno de los mejores futbolistas del mundo, ha venido abarcando tantas cosas en tantos metros (se acerca a la base a sacarla, abre la cancha por izquierda, acumula contrarios a pierna cambiada, carga el área y asiste) que Pékerman no ha intentado dibujar un panorama sin él.

Sin embargo, si el argentino pretende que Colombia tenga la pelota, no puede ser que durante todo el primer tiempo ningún mediocampista no pueda tirar dos paredes que liberen un poco de espacio.

Colombia ya va a cumplir un lustro en el que precisamente, gracias a Pékerman, ha aprendido a confiar en que puede ganarle a cualquiera. Pero de ahí a jugar bien hay camino por recorrer. Y así va la película del director argentino, con James dando el do de pecho y avanzando hacia Rusia. Algo más vendrá, esperamos.

4 comments

  1. A mí me pareció ver una Colombia responsable en tareas defensivas. Es decir, ante los avales competitivos charrúas (choques, divididas, segundas jugadas y juego directo), la atención de los centrales y de Carlos Sánchez fue tremenda para contrarrestar eso. Un despiste particular y ajeno valió el 1-2 de Uruguay, cuando no reaccionaban (por piernas) para montar una transición ofensiva. Mi conclusión es: a día de hoy, Colombia es una piedra atrás por puro contacto, que exige un brutal físico y lo tiene. Y ese cambio en su sistema defensivo pide variaciones, donde la absoluta se reporta con Mina, O.Murillo, Farid, Sánchez y Torres, y donde el arte de antaño (salida de balón, primeras relaciones o velocidad de ejecución) se ve trastocado. Entiendo, en parte, la actual adaptación al rival y la no identificación de un mecanismo global.

  2. A mí me gustaron los primeros 15′ de Colombia ante Uruguay, en términos de presión, que, fue bastante alta y también la colocación defensiva para ganar las segundas jugadas. En ese primer cuarto de hora los cafeteros tuvieron como variantes al 4-2-3-1 un dibujo táctico interesante, 4-1-4-1. En este, Mac era interior derecho y Abel el izquierdo, los de Pékerman se instalaron en campo contrario en ese tiempo por la recuperación alta que llegaba de la lectura posicional de Sánchez, que por cierto, cada vez más me gusta lo que hace con la pelota. Sin embargo, los problemas de Colombia estuvieron en la poca dinámica, el inexistente juego entre líneas y la distancia entre las piernas de un jugador y otro.

    Muriel, como aquí lo cuenta Sebas, estuvo incrustado en la izquierda y es evidente que sin espacios genera poco o levemente ocasiona estragos como sí lo hace cuando ataca a campo abierto. Bacca estuvo realmente fatal (en los dos juegos), soltó pocos apoyos para intentar triangulaciones, no pivoteó correctamente y tampoco lograba aguantar de espaldas. Casi todo mal.

    Creo que la entrada de Cardona se tornaba interesante para lo que el partido pedía y ahí Pékerman acertó. El detalle pasó en lo intermitente que fue Edwin y en que además Macnelly le requería más cerca para que fuese el de ‘los rayados’ quien ganara la espalda de Arévalo y pudiese hacer daño con su pegada. Produjo más que Muriel pero también muy desde la línea de banda.

    La ausencia de Daniel Torres creo que logró compensarse con la participación de Abel, aunque a Aguilar le faltara rapidez para ejecutar. Pero lo que sí es indudable es la necesidad y el peso que tiene James en esta selección. Lo es todo en términos de creatividad y peligro. Lleva el gol puesto en la camiseta.

    Chicos, con su respeto, porque su conocimiento y análisis es mayor que el mío pero a mí me gustó defensivamente lo del equipo, sobre todo lo de ambos centrales. Dejar sin una opción clara a gol a Suárez y Cavani es una total mentira. Un descuido y seguro la iban a embocar. Nada reprochable.

    1. @Hijo de Pep

      Muchísimas gracias por tu comentario. Es un gran complemento al texto, al igual que el de nuestro buen amigo Ricardo.

      Concuerdo contigo en que lo de Mina y Murillo fue excepcional. El empaque que hay que tener para medirse a Suárez y a Cavani es tremendo, y ellos la verdad es que cumplieron con nota, más allá de la acción fortuita del 1-2.

      Y sí, los primeros 15′ de Colombia no fueron malos, ni mucho menos. Se vio intención de algo. Pero los problemas igual eran evidentes.

      Desde el Mundial estamos esperando que se fije una nueva hoja de ruta. Sin embargo, todo ha pasado de manera un poco rara. No ha sido natural. O pues así es esto.

  3. A mí también me gustó la presión en el primer tiempo, creo que fue buena responsable de que Uruguay no pudiera atacarnos pero definitivamente nos falta mucho como organización ofensiva, ayer estaba pensando en un nombre creativo que reemplazara bien a Cuadrado y no se me vino alguien a la mente, todavía hace demasiada falta lo que pudo ser Quintero.

    En el segundo tiempo hubo veinte minutos de dominio territorial absoluto con la entrada de Cardona, aunque no hubiera juego entre líneas (en todo el partido) se sintió que Colombia pudo crear más peligro en ese lapso de tiempo sólo por una superioridad psicológica (Uruguay estaba completamente encerrado) que creo que se deshizo en el minuto 65 cuando Uruguay vio que Colombia ya no mantuvo la presión y que pudo correr. Pobre transición defensiva Colombiana, pasividad extrema que hizo a los Uruguayos sentir un respiro y ellos con un solo aire sacan el partido adelante.

    Rescato mucho el empate porque el partido tenía toda la pinta de ser el típico «batacazo» del gol visitante aislado, estadio mudo, equipo desesperado sin muchas ideas y luego derrota fuerte, lo destaco mucho porque en la selección Colombia pre-Pékerman esto simplemente no existía, la mentalidad general era el clásico «ya perdimos» y a rendirse al instante, a veces se nos olvida que hay un antes y un después de este cuerpo técnico, pedimos cabezas muy fácil porque siempre apuntamos arriba y no nos damos cuenta que antes llegamos a ser anti competitivos y la selección estaba llena de poca jerarquía.

    Con respecto a la crisis de juego ofensivo del ciclo Pékerman yo creo que seguirá buscando alternativas, también vale la pena destacar que no le faltaron volantazos en los momentos de mayor crisis, todavía recuerdo ese partido con Chile que mencionan arriba en el que fuimos sólo Muriel+James y nada más. En un momento corto antes de la copa América pensé que con Sebastián Perez y Daniel Torres se había encontrado algo por donde ir pero el primero no llegó a nada, tal vez la solución llegue si encontramos un relevo creativo para cuadrado y modificamos el 9.

    También hay que tener en cuenta que con las bajas que tuvimos el equipo tuvo que mutar y nunca es fácil, Daniel Torres y principalmente James son parte fundamental de nuestras renovadas aspiraciones al mundial.

    La próxima fecha parece ser todo o nada, golpes anímicos muy fuertes las victorias o derrotas y las imágenes de nivel futbolístico en las grandes pruebas que se vienen.

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