Los choques entre Atlético Nacional e Independiente Santa Fe resuelven al campeón. Por lo menos esa ha sido la regla general durante el último lustro. Aún es pronto para concluir si esta llave de semifinales de Copa Colombia cumplirá la norma. Eso sí, los equipos compitieron como si su semestre dependiera de ello. Como siempre.

Y como siempre, Nacional llevó la iniciativa, empeñado en desordenar la sólida retaguardia albirroja. Esta vez el equipo de Reinaldo Rueda tuvo en frente un doble problema. En primer lugar, que Santa Fe conserva ese mediocampo intenso y enérgico que se coronó campeón de la Copa Sudamericana, lo que obligaba a Nacional a mover el balón más rápido de lo común. En segundo lugar, que esas piezas capaces de hacerlo, Macnelly Torres y Alejandro Guerra, no llegaron a la cita.

Como resultado, Santa Fe dominó buena parte del encuentro, basado en la intensidad de Yeison Gordillo y Juan Daniel Roa, así como Humberto Osorio Botello cerrando en el medio y Héctor Urrego barriendo cualquier filtración desde atrás.

Héctor Urrego y Miguel Borja se sacaron chispas

La actuación Urrego, emparejado varias veces con Miguel Ángel Borja, fue capital para el desarrollo del plan defensivo de Gustavo Costas durante la primera media hora del encuentro. Un giro o un quiebre de cintura del 23 de Nacional es medio gol, y ante esto Urrego no dio el brazo a torcer y cerró el paso a Borja cada vez que pudo.

Pero el Borja más controlado sigue siendo peligroso. Aun resignado a jugar de espalda, dejó varias veces en situación de gol a los suyos. En otra ocasión, cuando desistió de atacar a Urrego por Salaberry, estrelló un balón contra el palo. Con Borja infundiendo terror, Nacional equilibró la balanza.

El ingreso de Ibargüen sacudió el encuentro

Dada la gran carga colectiva depositada en Miguel Borja (incluso la salida de Nacional se basaba en sus apoyos), Reinaldo Rueda decidió quitarle peso de encima con el ingreso de Andrés Ibargüen en lugar de un Juan Pablo Nieto improductivo entre líneas.

De repente a Gustavo Costas se le escurrió de las manos el control del partido. Ibargüen metió a Nacional en una dinámica que Santa Fe no pudo seguir. El empate fue el resultado lógico del ingreso de ese huracán capaz de revolucionar cualquier partido desde el banquillo.

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