En el último tiempo en la cantera del Deportivo Cali ha costado dar con la tecla para hacer surgir, en proporciones aceptables, defensas centrales que puedan constituirse en bastiones del juego. Ser piezas irrefutables cuando ha de recitarse una formación titular del equipo verde y blanco. No obstante, hay un nombre como el de Juan Sebastián Quintero que invita a la ilusión. Los focos le apuntan y, desde su llegada, Mario Alberto Yepes no ha dudado en advertirlo.

A Juan Sebastián Quintero le tocó vivir un 2015 con un sabor no del todo dulce. Aunque fue indiscutible para Carlos Piscis Restrepo en el Sudamericano sub-20 y el Mundial de Turquía, no sucedía lo mismo a la hora de aterrizar en su equipo. Fernando Pecoso Castro fue enfático en que la conformación de la dupla central pasaba por aspectos como la experiencia, madurez y recorrido. Dicho de otro forma, en sus planes Quintero no era inicialista. En ese sentido, la alternancia fue pan de cada día. A sol y sombra. No importaba el escenario. El joven defensa estaba obsesionado con pensar que la oportunidad iba a florecer si bien no comulgaba con la idea de que no se depositara la confianza necesaria para poner a prueba su talento y capacidad defensiva. Su mentalidad, como si el fútbol hiciera de psicólogo, era puesta entre la espada y la pared. Había que masticar y tragar entero. Eso sí, no resignarse.

Desde el día 1 de este segundo semestre, Yepes depositó en Quintero la confianza que ansiaba para surgir

Cuando Yepes asumió como director técnico, la defensa asomó como el primer obstáculo con el que se debía enfrentar. Pensar en esa zona del campo introducía jaquecas de forma inmediata y, para ello, Mario quiso presentar alguna cura posible otorgando su confianza a un Quintero que, dicho sea de paso, ha presentado un notorio ascenso futbolístico; en especial desde la toma de decisiones. La premura de antaño la ha derrumbado. No realiza acciones precipitadas y, en cambio, parece masticar más las jugadas para luego poder intervenir de forma precisa. Con balón el central canterano brinda estabilidad, lee la situación para saber en qué caso conducir o desprenderse del esférico. En los duelos enfunda un reposo impropio para su edad, siendo férreo para marcar y evitando así ventajas al contrario. Actuar por reflexión y no por impulso, su gran avance.

El retorno al juego en Deportivo Cali ha fraguado la consolidación de Juan Sebastián Quintero pese a que su proceso evolutivo está en estado de desarrollo. El crecimiento se antoja asequible gracias a las infinitas bondades futbolísticas que posee. Quedan cosas por pulir para que, a largo plazo, pueda sentar cátedra. Idealizarlo como central gigante no es pecado.

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