El proceso de Tite pide ya un fotograma más para ver hacia dónde va la escena. Mientras tanto, se abre paso entre ramas sueltas y estorbos caídos en busca de la raíz. De una raíz. Si se está seguro de que el tema pasa por no dejar de buscar pese a los malos resultados, tal vez la solución sea aprender de nuevo a caminar. Los primeros pasos han de ser los más firmes, sobre los que se debe ganar confianza, y aquí solo un nombre y un hombre surge evidente: Neymar Jr. Para potenciar al crack de un equipo hay que ser sensible al cambio, estos futbolistas especiales los sufren más constantemente de lo que se piensa porque su talento juega con las formas. De manera que Tite está reconociendo a Ney creando algo a su alrededor. Reproduciendo quizás algo parecido a lo que desarrolló en el 2012 en el Corinthians campeón de América y del Mundo con futbolistas como Danilo, Emerson Sheik y Alex Meschini, con las salvedades del caso, faltaría más.

Desde los laterales parte la dirección estratégica de Tite

De entrada hay algo interesante: decide empezar el juego con la pelota en los pies pero prescindiendo del volante central, en este caso Casemiro. A bote pronto evita el riesgo de que una presión alta le robe la pelota en zona de gol en contra. Teniendo a Dani Alves y a Marcelo tampoco es que esto sea un problema. Brasil junta, en salida de balón, a los dos laterales con más volumen de juego del mundo, sin contar la profundidad del campo a la que puede llegar, en especial, el lateral del Real Madrid cuando la jugada así se lo demanda.

Indefectiblemente, esto genera un problema: cuando el rival va a presionar a sus laterales, prefiere lanzar un pelotazo y decidir él cómo defender, pasar de cazado a cazador. ¿Por qué es un problema, entonces? Porque su forma de jugar solo crea ocasiones a partir de la acumulación de jugadores en torno a la pelota. Si la pelota no sale relativamente limpia, no hay manera. Así que no va a ser raro ver a Marcelo en la posición de interior, a la izquierda de Casemiro, bien posicionado para atacar y para defender, o a Dani Alves, otro tanto pero a la derecha, ofreciéndose como descarga y conservando la posesión.

Renato Augusto ha reinventado su fútbol en un panorama atrasado

Al apartar a Casemiro de la salida y ofrecerle libertad a Paulinho para pisar área rival, Renato Augusto se transforma en el centrocampista más importante con la pelota. Mucho más presente en la izquierda, Renato Augusto potencia el accionar de sus compañeros, especialmente a Neymar, desde la pausa, el toque de balón y el descifrar los espacios. Todo esto para que precisamente sea Ney el encargado de decidir qué hacer con la posesión. Es el que tiene la licencia para crear el guión o improvisar y romperlo todo, por la sencilla razón de que, gracias al circuito de juego, en ese momento ya tiene la cancha de cara.

Como 9 está Gabriel Jesús, que es un delantero con el que choca (positivamente) Tite desde su paradigma. El joven futbolista, fichado por el Manchester City, es un baño de valiosos recursos tácticos que le hacen poco a poco imprescindible para el entrenador brasileño pese a sus 19 años de edad. Un punta de constante movilidad, que no se estaciona en una zona y que hace del desmarque el escenario ideal para fabricar una ventaja cuando el ataque logra posicionarse en campo rival. Neymar agradece esto último, pues su presencia sobre el juego aporta tanto sorpresa como explosión, siempre y cuando el 10 no haya advertido ya, 40 metros atrás, la jugada perfecta para burlar al contrario.

* Una mención para el papel de Coutinho en esta Selección, sobre todo para un Neymar que interpreta, cada vez mejor, el valor que tiene asociarse y combinar en la expresión total de su talento.

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