Poca broma lo del Independiente Medellín en este segundo semestre del año. Luego de confirmarse la lesión de ligamento cruzado de Leonardo Castro, que lo llevará a estar de baja aproximadamente seis meses, el partido de anoche ante Atlético Bucaramanga dejó un sabor agridulce, posterior a la victoria por 1-0, al confirmarse las bajas de Christian Marrugo y Luis Carlos Arias, dos fichas importantísimas en el sistema de Leonel Álvarez. Si el DIM ya notaba agudamente la baja de Daniel Torres, ahora tendrá dos jugadores más en enfermería como para variar.

La salud física del equipo está deteriorada

En ese lapso que el DIM coincidió sin Marrugo y Arias en cancha, es decir, en el segundo tiempo, las grietas se revelaron a luz de todo el Atanasio Girardot. Tanto Christian como Luis Carlos son dos futbolistas creativos; el primero en términos de ideas, mientras el segundo con amplitud y un desborde discontinuo. A esto sumémosle al mencionado Castro: sin la presencia de Leo, el DIM pierde a su único delantero que se mueve con sutileza, detectando vacíos entre líneas y abriendo defensas cerradas. Como información, La Goma Hernández no fue convocado por una molestia física.

Pero en el DIM no todas son malas noticias. Hay una positiva que resalta entre un desierto de enfermos. Leonel Álvarez, que lo olvidó poco a poco, deberá acordarse de Sebastián Macías, un zurdo que juega y prueba todo sin importar su liviano físico. Como lateral, extremo o mediapunta, el chico es y se ve capaz de mejorar a un conjunto asociándose, circulando el balón, y desbordando tanto por fuera como por dentro. Siempre que ha tocado el césped, incluyendo un partido a las 10 de la mañana en el calor de Montería, no se ha escondido. Lo suyo es sacar el pecho en momentos de adversidad. Y este puede ser su momento, sobre todo si no queremos evocar al Mao Molina que más aglutina balón y que menos poder tiene de cara al gol.

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