Daniel Torres, Carlos Sánchez, Sebastián Pérez, Wilmar Barrios, Stefan Medina… Son muchas las opciones que se barajan para ocupar las dos primeras plazas del mediocampo de cara al juego contra Venezuela. Sin embargo, y casi unánimemente, el centrocampista del Alavés se decanta y se asegura una de ellas, por nivel con la Selección y por presente. Desde el día 1 en la absoluta, Torres no ha escatimado esfuerzos, amarrando así su titularidad. La pregunta que surge a continuación es: ¿quién acompañaría a Torres?

Carlos Sánchez

La Roca es músculo. En el centro del campo asegura un poder y una fiabilidad física que ningún otro pivote de la convocatoria insinúa. Lo más importante es el cómo está aplicando esa superioridad en términos de fuerza. Respecto al Sánchez de hace dos años, es un futbolista que piensa, que no actúa por impulso y que se especializa en misiones individuales (Messi en 2011 o Neymar en 2015, por ejemplo). Así que si Pékerman decide retroceder en el tiempo apostando por Cuadrado de lateral, como ocurrió ante Costa Rica y Estados Unidos (mecanismo en salida de balón) en la Copa América Centenario, tiene en Carlos un recurso tanto para soltar al antioqueño como para incordiar a Peñaranda cruzando a banda. Dicho esto, tampoco hay que omitir su crecimiento con balón; mucho más valiente en el pase medio como en el cambio de orientación.

Sebastián Pérez

Después de la contundente victoria ante Ecuador, no hemos vuelto a saber de Sebastián Pérez. Del auténtico. El que hizo de la fase de grupos de la Copa Libertadores suya con un estado de forma irrecordable (¿e irrepetible?) y un pase digno de Guardiola en casa de Peñarol. El Pérez que atrapó a Pékerman con su intensidad. Una intensidad que, no siempre bien administrada, le daba el mando en un choque de transiciones. Sebastián sabe que en el fútbol de hoy es muy importante el ritmo de juego y él estaba un escalón por encima de la media. Fue un bajón estrepitoso. Olvidó toda capacidad de llegada, toda aceleración de la jugada y, sobre todo, toda dinámica de juego. Es uno más. Es decir, no marca la diferencia. No parece ser el primer candidato.

Wilmar Barrios

La convocatoria de Pékerman significó un cambio de dirección en cuanto a discurso. Los regresos de Macnelly Torres y Teófilo Gutiérrez lo avalan. Es allí donde la figura de Barrios se convierte relevante. Con Medina como lateral derecho, por la sanción de Arias, y con Wilmar como segundo pivote, la pizarra puede dar luces al equipo de 2012. El cartagenero no le restaría cuota de balón tanto a Macnelly como a James, que son los que más aglutinan. Y en liderar transiciones defensivas es un artífice, por temple, físico y concentración. Wilmar Barrios es el perfil de centrocampista que tranquilamente asumiría los automatismos de aquel recordado Abel Aguilar, aunque con más calidad y explosividad.

Stefan Medina

Optar por Medina supondría, en cierto sentido, un cambio drástico de sistema, de nombres y de sociedades. No obstante, sería seguir por ese buen sabor de boca que dejó el enfrentamiento ante Estados Unidos por el tercer puesto en la Copa América Centenario; Cuadrado recibiendo en posición de lateral derecho y Stefan rompiendo al espacio. Y es precisamente en ese rol de llegador donde está jugando actualmente en el Pachuca. Un centrocampista que Pékerman ha buscado por meses; por su implicación en las primeras relaciones, por su toma de decisiones sin balón, por su creatividad y por su puntualidad para cargar el balcón del área. Pero hoy por hoy ese paso estilístico es de polo a polo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *