Dayro Moreno es uno de los futbolistas más resolutivos y regulares de la Liga MX. Desde que regresara a México, el delantero nacido en El Espinal ha garantizado una cifra de goles que le permiten estar cada torneo entre los máximos anotadores del campeonato azteca. Sin embargo, su escuadra no siempre le ha cobijado. Sabiendo esto, y con Miguel Herrera en el banquillo, el equipo fronterizo ha incorporado para este Apertura 2016 un puñado de jugadores que están haciendo de Xolos uno de los equipos más frescos de esta naciente temporada.

Guido Rodríguez, Milton Caraglio, Ignacio Malcorra y Avilés Hurtado no han tardado en mostrar toda su calidad. Los tijuanenses se ordenan en una especie de 4-2-4 donde los colombianos ocupan inicialmente las bandas y Caraglio y Hauche la pradera central. No obstante, la movilidad de los cuatro para intercambiar carriles y alturas es uno de los rasgos distintivos de este equipo. Hurtado es quien suele ocupar el tercer escalón. El ex jugador de Atlético Nacional tiene gran sensibilidad para ofrecerse siempre libre, ya sea escorado en la izquierda o por detrás de los mediocampistas centrales rivales. Con el buen golpeo de Malcorra y de Rodríguez por detrás para abastecerle, Avilés es el encargado de acelerar los ataques. Su agilidad para girarse, conducir y regatear le hace ser sumamente peligroso. Además, Hurtado ha encontrado en Caraglio un socio perfecto para devolverle paredes y ponerlo de cara. Con Hauche aportando profundidad con desmarques donde haga falta y con Caraglio atrayendo atenciones, Dayro lee todos los espacios vacíos para matar. A diferencia de anteriores cursos, el internacional colombiano es el gran beneficiado de una estructura diseñada para que sea él quien rompa los partidos. Sus diagonales partiendo desde el flanco derecho son un dolor de cabeza para la organización defensiva de sus adversarios quienes tienen que atender muchas amenazas al mismo tiempo.

El ataque de Xolos goza con metros y corriendo. Son prácticamente indefendibles

Pero lo mejor del equipo Miguel Herrera viene cuando pueden correr. Ya sea robando atrás o en campo rival, Tijuana tiene armas suficientes para habilitar a Caraglio quien, recordando al Lewandowski borusser, hace gala de un espectacular juego de espaldas para gestionar con fiabilidad cada pelota larga y activar en velocidad a sus compañeros. Avilés, Dayro y Hauche, además de tener grandes condiciones físicas y técnicas para explotar los espacios, muestran mucha sintonía para elegir qué zonas ocupar. Resulta llamativa la cadencia en sus movimientos teniendo en cuenta los pocos partidos jugando juntos,  pero verlos transitar está siendo una maravilla.

A falta de ver la sostenibilidad de su plan en fase defensiva, la dinamita con la que cuenta el ataque del Piojo Herrera le hacen ser un candidato a colarse a la liguilla por el título. Potenciado y acompañado, Moreno ya suma siete goles en seis partidos. Dayro es un reloj.

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