Independiente Santa Fe expuso anoche en Bogotá contra River Plate, casi sin querer, y durante la ida de la Recopa Sudamericana, que tiene una dinámica de balance y desbalance en la zona de creación de su centro del campo, donde habitan Jonathan Gómez y Omar Pérez.

Ambos mediapuntas del conjunto cardenal, en teoría, están para lo mismo: hacer que su equipo cree ocasiones de gol. En sus tiempos mozos, Omar Pérez lograba hacerlo con regularidad apoyado en un golpeo que cuando estaba afinado, parecía, sin exagerar, el de Xabi Alonso.

Girar un sistema alrededor del actual Omar Sebastián no es lo más rentable

Sin embargo, a día de hoy, cuando ese clic falla, el argentino baja sus prestaciones porque, cómo no, su físico está disminuido luego una carrera extensa. El ídolo del león, sin su golpeo, no puede comandar una batalla como lo hacía antaño.

Sin embargo, Pérez comparte zona actualmente con Jonathan Gómez, un mediapunta absolutamente distinto en forma y fondo, y que ayer ofreció a su equipo soluciones a partir de su hiperactividad y su insistencia.

Jonathan ésta afrontando todo con una jerarquía imperial

Gómez, para ser un centrocampista ofensivo, peca de rigidez de cadera, una conducción que no es limpia del todo, y un rango de pase no tan amplio como el de los mejores del torneo, pero sí tiene pulmones y piernas, cosa que a Omar Pérez no le sobra.

Ayer Gómez apareció en todas partes. Cada integrante de la segunda línea de River Plate lo vio de cerca y hasta dejó gestos de calidad para salir de la presión. Eso contrastó con la inevitable pachorra de Pérez, quien al parecer firma sus últimos momentos como parte de un equipo al que le ha dado sus mejores años. Esperamos atentos.

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