El Junior de Barranquilla confirmó su boleto a la segunda ronda de la Copa Sudamericana por un contundente 5-2 en el global. En 180 minutos, los de Giovanni Hernández demostraron un control ajeno a lo observado desde su aterrizaje a la Puerta de Oro de Colombia. Tanto en Liga como en Copa, el Junior de Gio no sabe qué es manejar un partido de principio a fin. Es más, los enfrentamientos contra el equipo rojiblanco vienen destacando por el descontrol apreciado en las segundas partes. Es por eso que esta eliminatoria por competición internacional viene a ser una noticia positiva entre tantas negativas.

Desde ningún punto de vista, Deportivo Lara fue un rival ciertamente competitivo. En cualquier fase de juego o desde cualquier balanza, fue arrollado por el Junior. Empezando por su presión, que fue terriblemente ejecutada. La intención del equipo venezolano era presionar el centro del campo y las bandas. No obstante, la presencia de los laterales de Junior no es la misma de antaño y, para más inri, se lesionó James Sánchez. Es decir, Deportivo Lara puso en marcha un planteamiento innecesario. Y Leonardo González fue incapaz de corregirlo.

Cada intervención de S. Hernández fue de director

Dicho esto, Junior encontró demasiadas facilidades entre líneas, contexto muy favorable para degustar por primera vez de Sebastián Hernández. Del minuto 1 al 90, con su “toco y creo línea de pase”, el equipo se permitió progresar escalón por escalón, desarrollando a la perfección las ideas. Hernández mostró toques, jugadas y movimientos que, hasta el día, no le conocían en Barranquilla. Esta circunstancia derivó en que se encontrara mucho por la izquierda con Vladimir y Domínguez, cargando de este modo el juego por la banda débil venezolana, donde su extremo Darwin Gómez no retrocedía a tiempo.

La noche de los Hernández, a pesar de la gran labor de cada uno desde su parcela, quedará consagrada por el gol espectacular de tiro libre de Sebastián Viera. Uno más, por supuesto. Ocasión apropiada para justificar que, más allá de parar, posee un pie de seda para pases largos, para pelotas quietas o para lanzar transiciones. Un detalle no menor, porque se trata de uno de los mejores porteros que hay en el país y, además, con el plus técnico. Si antes creaba juego, ahora parecer crear goles. ¿Qué le queda para inmortalizar su figura?

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