El Deportivo Cali certificó su pase a los cuartos de final de la Copa Águila al igualar 1-1 ante el América. Ese empate, y la eliminatoria a lo largo de los 180 minutos, dejó muchos detalles, positivos para los diablos rojos y negativos para los azucareros en sus respectivos objetivos en categorías ajenas. De paso, ambos conjuntos recordaron lo divino que fue vivir nuevamente un Clásico vallecaucano en instancias decisivas.

A las primeras de cambio el Cali se fue por delante en el marcador con un gol de cabeza (quién si no) de Germán Mera. Ese gol causó una propuesta que seguramente Hernán Torres tenía como plan B: Jonathan Álvarez de falso 9 y Feiver Mercado libre por detrás. El plan de juego guardaba sentido con el trámite; entre tantas piernas, un toque sutil de Álvarez desajustaría todo. Pero el Cali jamás lo permitió. A cada número de pases que daba el América hacia adelante, ellos respondían con la misma cantidad hacia atrás. La única opción que ofrecían era la de un disparo desde media-larga distancia en la que Brayan Angulo no respondió con precisión. El que sí contestó, y con un golazo, fue Arnol Palacios; recorte de derecha al centro y remate inatajable al ángulo superior derecho de Camilo Vargas.

América desperdició media hora al atacar con Álvarez como hombre más adelantado

Los minutos posteriores al 1-1 fueron de control inestable para el América. Tan alejado Álvarez del circuito asociativo, aún como referencia en punta, el local no movía la pelota o diseñaba ataques de un mínimo orden ofensivo. Tanto Angulo como Ferreira son dos futbolistas atrevidos en el pase y en la jugada, lo que derivó en pérdidas dañinas. Aunque el Cali no pudo disfrutar del clarividente Máyer lanzador, contó con un par de contragolpes que se pudieron traducir en gol de no ser por Bejarano.

En la parte complementaria, el América salió con un actitud más vinculada a la historia del club. A partir de la reanudación del partido, el balón, las ocasiones y el tiempo fueron totalmente escarlatas. El Deportivo Cali se sostenía atrás porque tiene a sus órdenes a un central que hace valer verdaderamente la profesión de central gracias a su inherente talento defensivo; Germán Mera.

No obstante, el América superó ese obstáculo omitiendo el excesivo centro lateral. Dieron un pase al frente a nivel de interpretación, asimilación y ejecución al animarse a juntar pases en un contexto que pudo agudizar el recurso del envío directo al área. Álvarez fue clave en que lo preparado se orquestara. Existió química entre los intérpretes siempre que Jonathan apareció cerca de la jugada. A la grandiosa propuesta le escaseó profundidad de su centrodelantero. Pese a esa demostración de buen fútbol, tanto en lo individual como en lo grupal, Hernán Torres desistió del antioqueño por razones desconocidas en detrimento de William Arboleda.

Sobrevivió con relativa autoridad el Cali gracias a un astuto Benedetti

La sustitución no le restó ímpetu al América; sí ideas. No desistieron y minuto a minuto recostaron más al Deportivo Cali sobre su propio arco. Hasta que un par de canteranos, caso puntuales de Luis Manuel Orejuela y Nicolás Benedetti, le salvaron las papeletas a Mario Alberto Yepes. Desde un primer momento, Yepes malogró sistemáticamente en la preparación del juego y la dirección de campo. Fue un joven de 19 años y otro de 20 quienes le dieron respiración boca-a-boca y enmendaron la herida táctica cuando parecía destinado a morir. Sobre todo Benedetti, que ejemplificó la acción de cancherear al más amplio sentido de la definición en todo un Pascual Guerrero.

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