Clasificó Colombia a los cuartos de final de los JJ.OO. de Rio 2016. Lo hizo enfrentando a una Nigeria que venía ganando apelativo de favorita tanto por la superioridad mostrada en las dos primeras fechas como por el legado histórico de los equipos africanos en torneos juveniles y similares, que es lo que son estos juegos a pesar de que en ellos aparezcan, de vez en cuando, estrellas del primerísimo nivel.

Para superar los fantasmas que acecharon a Colombia en los dos primeros partidos, Piscis Restrepo, que viene acertando en la dirección de campo, decidió volver al plan del día inicial con un matiz importante: ante Suecia, Colombia trató de hacer valer la superior calidad técnica de su ataque; contra Nigeria, el principal valor expuesto por Colombia fue, sorprendentemente, que la condición física de base, sumada a la mayor técnica de hombres clave, de los nuestros era mayor a la de los nigerianos. Así, Colombia corrió el partido hasta el desorden, chocó, luchó y retó, libra por libra, a los nigerianos. Y ganó prácticamente en cada envite.

Ante Nigeria, Colombia viró su plan para potenciar sus ventajas: poderío físico atrás y adelante y calidad diferencial en 3/4

Lo expuesto por el equipo de Restrepo en el último partido de la fase de grupos abre una pregunta que incluso Pékerman también se ha hecho en el contexto de la absoluta: ¿es mejor entregar el balón al rival, confiando en que la suma de las cualidades físicas y técnicas de los jugadores colombianos brillen más en ese contexto, pese a todo lo que se pierde y a todo lo que se expone? A la absoluta no le ha terminado de rentar en estos dos años de dudas. También es cierto que hay otro tipo de materia primera. A Piscis, no obstante, sí que le puede salir la apuesta: el bloque defensivo es excepcional en todo lo que signifique correr y chocar, especialmente la pareja de mediocentros siempre y cuando no esté Pérez, cuyas virtudes son otras, en ella. Y arriba, dos de sus atacantes, más allá de nombres, tienen potencia para explotar espacios libres con muchísima facilidad. En el medio, Roa y Teo marcan la diferencia con su astucia creativa. Así, Colombia tuvo para ganarle fácil a un rival que no lo era y se vio menos expuesta que ante suecos y japoneses.

Brasil, con sus virtudes y defectos, plantea problemas que Nigeria no: ¿lo mejor es repetir o buscar nuevas soluciones?

¿Este plan serviría ante Brasil? Los defectos creativos de los locales son notorios, pero Colombia no es un bloque defensivo que crea muros que necesitan de magia para ser derribados. Colombia propone un reto físico. Asume que si el rival tiene un nivel técnico suficiente para jugar a cierto ritmo, encontrará huecos y rendijas porque no hay que buscarlas: están ahí. Pero piensa que esos huecos y rendijas pueden ser lo de menos si el colombiano llega antes y con más fuerza y precisión que el rival y que, por ende, en el choque Colombia recuperará el balón y podrá pasársela al ’10’ y al ’12’, incluso al ‘8’, para que gesten un ataque rápido y contundente. ¿Será así? Brasil tiene un nivel técnico superior al del nigeriano y a nivel físico tienen hombres que compiten perfectamente con los mejores de Colombia. Además, su estrella es pura velocidad, movimiento y veneno. Las dudas sobre el éxito del sistema, entonces, incrementan. Piscis tendrá que hilar fino. Por fortuna, lo viene haciendo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *