Colombia viajó a Brasil con uno de los grupos de jugadores más interesantes del torneo de fútbol masculino de los Juegos Olímpicos. La presencia de futbolistas como Teófilo Gutiérrez, Sebastián Pérez, Jefferson Lerma o incluso Miguel Borja, flamante goleador del club campeón de la Copa Libertadores, supuso para el combinado cafetero un plus en calidad de cara al torneo. Sin embargo, pasadas dos fechas (Suecia y Japón),  el equipo que dirige Carlos Restrepo no ha encontrado un rumbo fijo, una dirección hacia la cual ir, razón por la cual no pudo pasar del empate en ambos encuentros y dejó a suerte de su última contienda la clasificación a la fase final de la competición.

Frente a los japoneses, Restrepo mandó un trivote al campo con el que, presumiblemente, buscaba diluir los ataques rivales. No obstante, sus mediocampistas comenzaron a sucumbir ante la intensa presión contraria en cercanías de la mitad de la cancha y eso se debió, en gran medida, a que Sebastián Pérez, Kevin Balanta y Wílmar Barrios no encontraban a un compañero por delante para pasarle el balón.

Ante esta situación, Felipe Aguilar se erigió como salvador de Colombia con sus coberturas y cierres, vitales para cortar los peligrosos ataques de Japón

Allí, la selección cafetera mostró otra de sus grandes deficiencias: la falta de creatividad en la mitad de la cancha. Teófilo Gutiérrez y Dorlan Pabón, centrodelanteros predilectos y que en este equipo juegan  casi todo el tiempo como extremos o mediapuntas,  debían bajar al círculo central a buscar el balón y luego salir a aventurarse sin certezas en campo contrario, pues los laterales se proyectaron poco y los volantes no tenían claro quién era el que debía soltarse para apoyar los ataques.

Para la segunda mitad, Restrepo recompuso y sacó a Sebastián  Pérez para darle paso al extremo Arley Rodríguez. Con ello, Teo y Borja rotaron constantemente las posiciones de enganche y «9», y el equipo, por momentos, encontró amplitud y profundidad. Sin embargo, Rodríguez comenzó a pesar menos con el paso de los minutos y Colombia tiró todo el peso de su ataque hacia la banda izquierda, donde apareció un Dorlan Pabón que desde hace muchos años no juega en esa posición y que se mostró apresurado e impreciso.

Rodríguez reemplazó en la convocatoria olímpica a Andrés Rentería, quien se lesionó la semana pasada

A Colombia le costó un montón producir oportunidades para anotar.  A pesar de esto, los goles llegaron de la mano de una genialidad de Teófilo Gutiérrez y de un error defensivo de uno de los centrales japoneses. El problema de Colombia fue sostener la ventaja, labor que por momentos fue tortuosa para los defensores y los volantes de primer línea. Los errores de entrega de Wilmar Barrios, las desatenciones de los laterales y las pifias de Cristian Bonilla llevaron a los asiáticos al empate que, con un poco más de suerte, se hubieran podido ir de Manaos con los tres puntos.

Carlos Restrepo tendrá que recomponer  su equipo de cara al partido final que lo enfrentará ante la fuerte selección nigeriana. Colombia necesita fortalecer su mediocampo y ser más creativa para poder aprovechar los movimientos y los goles que Teófilo Gutiérrez, Dorlan Pabón, Miguel Borja y Harold Preciado le pueden ofrecer. La selección cafetera necesita recomponer y fijar su rumbo si no quiere esperar cuatro años más para volver a luchar por una medalla olímpica.

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