El mercado para el Deportivo Cali pedía cosas. Pedía perfiles. Sobre todo teniendo en cuenta que, desde la forma, la transición del ciclo Fernando Castro a la de Mario Alberto Yepes era evidente. Partamos de la base que centraba, juntaba a sus mediapuntas, dándole un papel troncal a los laterales: las bandas eran suyas. Unas bandas que al tener propiedad individual dependían de la creación de ventajas en la penúltima línea con futbolistas como Sambueza, Benedetti, Roa y Borré. Este último nombre es significativo en la ecuación, pues era el que más jugaba como mediapunta de todos sin serlo de uso. Es decir, por Rafael pasaba más juego que por cualquier otro. Borré era la ventaja para profundizar por fuera o encontrar por el centro a Preciado, quien le ha regalado movimientos y ajustes relevantes al sistema. Y para nadie es un secreto: el Cali recurrió al ’10’ que siempre añoró y que regaló un semestre antológico para volver a su casa. Mayer Candelo quiso esto toda la vida.

Para iniciar, Mayer encaja en buena proporción en mecanismos con balón

Evidentemente existen mejorías entre el Deportivo Cali de hoy y el de hace tres meses con Pecoso; ciertos perfeccionamientos que han nacido con balón y se han visto reflejados en fase defensiva. El rival más lento y con menos calidad para controlar la pelota le producía una herida profunda al corazón del Cali campeón. No era normal lo que se veía. Pero Yepes, de una u otra forma, dio con la tecla. Primero, asignándole responsabilidades a Daniel Giraldo en los primeros pases que ya no podía asumir un pesado Andrés Pérez. Y segundo, que entre Borré y Roa se turnaran las recepciones cerca del doble pivote. El contexto dictaminaba quién bajaba. Es en este indicador donde entra en acción Mayer. En el Cortuluá vendió el fútbol más constante y rico de su carrera como profesional teniendo todas las libertades que un jugador desea. Y como ya las tuvo Borré con Yepes, en el Cali seguramente las tendrá.

Llegando a creer que su físico no está para estos trotes, Candelo seguirá bajando a recibir a la zona menos impensada. Aun más cuando él es consciente que el pie de Giraldo, ya sea por desconfianza o técnica, no está creando todo lo que se espera. A partir de dónde comience a jugar Mayer, el Cali se juntará. Y el 10 es de los que espera que el lateral suba y gane altura. O pregúntenselo a Edwin Velasco.

De su zurda fidedigna, podemos esperar lo inimaginable

Para Yepes no hay preocupación a nivel de inspiración, desborde y último pase. Para Yepes la duda es la armonía que pueda existir. Si Sambueza es capaz de aceptar que filtrara menos últimos pases; si Roa es capaz de aceptar que sólo el desborde será tarea propia; si Giraldo es capaz de aceptar que será importante como línea de pase extra. Porque el fútbol es así. Hace cuestión de semanas el Cali rogaba otra clase de enganche. Pero llegó un nuevo entrenador, un modelo de juego renovado y un genio que, a priori, se adapta. A sus 39 años, Mayer Candelo es primer toque en la base de la jugada y segundo quién sabe dónde. Es control abrumador.

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