El 6 de julio de 2016 pasará a la historia de Atlético Nacional por haber sido una de las noches más grandes del club en sus 69 años de existencia. En el Morumbí,  los dirigidos por Reinaldo Rueda pusieron un pie en la final de la Copa Libertadores después de vencer 0-2 al Sao Paulo con su fútbol habitual, liderado en cancha por Alejandro Guerra, magnificado por la magia de Marlos Moreno, enaltecido por las anotaciones de Miguel Borja y complementado por el trabajo sucio de Franco Armani, Alexis Henríquez y Davinson Sánchez.

Y es que en el Morumbí,  el equipo de Reinaldo Rueda actuó como debía en cada una las situaciones que se le presentaron . Aguantó y defendió de manera organizada cuando tuvo que hacerlo, atacó en el momento en el que encontró más espacios y aprovechó la expulsión de Maicon para mostrar su marca registrada, que ha causado muchos desmanes en esta Copa Libertadores.

En la semifinal, Miguel Borja debutó como jugador de Nacional

Cuando el equipo debió replegarse por la intensa presión ejercida por Sao Paulo en la mitad de la cancha, donde Sebastián Pérez y Alexander Mejía entregaron muchos balones mal, Henríquez y Sánchez se pusieron el traje rojo y las botas de caucho para apagar todos los incendios, al igual que el siempre determinante Franco Armani.

En este tramo del partido, Miguel Ángel Borja comenzó a destacarse. El nuevo artillero de Nacional empezó a recibir los pelotazos de los defensores en cercanías de la mitad de la cancha y con ello desahogó por momentos a su equipo  de la presión asfixiante  del rival.  Sin embargo, el delantero tuvo problema para el hilvanar sociedades en ataque porque Marlos Moreno estuvo ocupado haciendo trabajo  sucio en campo colombiano, mientras que Andrés Ibargüen y Macnelly Torres, más allá de las imprecisiones a la hora de entregar el balón, se encontraron casi siempre rodeados de varios jugadores contrarios que les impidieron ofrecer buenos apoyos.

Nacional no contó con Jonathan Copete ni con Víctor Ibarbo, que salieron del club en el mercado de verano

Para la segunda mitad, los colombianos saltaron al campo del Morumbí con la intención de abrir el marcador. Allí salió a relucir la marca registrada del equipo de Reinaldo Rueda. Toques de primera intención, movimientos veloces y aparición de jugadores en el área con la oportunidad de definir. Ese mecanismo, que en un primer momento lució rústico, se pulió cuando ingresó el venezolano Alejandro Guerra, el director de la orquesta, y se volvió letal cuando Maicon fue expulsado.

Nacional se apoderó del control del partido y llegó al gol en el minuto 82. Macnelly, Guerra y Marlos dibujaron una auténtica obra de arte con toques de primera intención desde el centro del campo hasta el área que llegaron a Miguel Borja, quien, ni corto ni perezoso, le dio la estocada final con el pie derecho para abrir el marcador.

Borja ha anotado 24 goles en 25 partidos que ha jugado este año

Seis minutos después, Macnelly filtró un balón milimétrico al área para Marlos Moreno, que no lo pensó dos veces para pasarle con un taconazo el esférico a Borja para que anotara el 0-2 y así concretara un debut inolvidable con Atlético Nacional. Con ello, los colombianos ganaron por primera vez en su historia en Morumbí y se acercaron a una final de Copa Libertadores después de 21 años. Su marca registrada hizo la diferencia de nuevo.

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