El ciclo Javier Torrente en Once Caldas es respetable. Tanto es así que la dirigencia le ha renovado para esta campaña con la intención de continuar un proceso que ha gustado pese a no tener la calidad necesaria en cuanto a nombres. Y sobre todo ahora que futbolistas como Harrison Henao, Franklin Lucena, Patricio Pérez y John Fredy Salazar han dejado el barco. Aun así, Torrente no ha hecho lo mismo. Ni tampoco dudado. El argentino se aferrará a su baraja de opciones, al golpe de ilusión del regreso de Elkin Soto a la institución… y a uno de los goleadores del semestre pasado: Sergio Romero.

13 goles entre Liga y Copa le han valido a Sergio Romero volver a tener un importante reto futbolístico en su carrera deportivo. Después de un primer paso no tan regular por Manizales y no exitoso por Millonarios, la carta de gol en este segundo semestre para el Once Caldas será el santandereano. Ya no de extremo como en la etapa de Flabio Torres, sino como ‘9’ en toda la definición de la posición.

Romero no sólo vive de goles sino de su compromiso táctico

Para arrancar, Romero tiene el físico que requiere un sistema que es identidad en el fútbol colombiano como lo es el de Torrente. Desde su arribo al cargo de entrenador, Javier no ha dejado de ejecutar la presión alta y agresiva. Sea cual sea la plaza, Once Caldas corre hacia adelante con la intención de robar. Es un incordio durante 90 minutos que descansa pequeños ratos para tomar aire y retomar la realización del plan. Es allí donde Romero se hace relevante, por esfuerzo y comprensión. No nos podemos olvidar que en el gran Once Caldas de José Heriberto Izquierdo, Sergio era quien perdía el esférico más lejos como subía y bajaba en todo momento. Se desvivía por el colectivo.

A lo importante y actual, ‘El Tiburón’ será el segundo delantero junto a Óscar Estupiñán. Llegamos a la conclusión de que Javier Torrente optará por una doble punta por tres razones. Primero, la pérdida masiva de centrocampistas se vería equilibrada con dos atacantes en el sistema del blanco-blanco. Segundo, cada uno haciendo lo suyo, con apoyos de espalda, caídas a la banda, velocidad para largos trayectos, posibilidad al contragolpe y remates, son perfiles ciertamente reforzados. Y tercero, tienen a su espalda a Daniel Hernández, un mediapunta que activa regularmente el mecanismo global entre más piezas tenga por delante.

Moverse y finalizar sabe un montón

A Sergio Romero no le faltará juego. No es el delantero más cerebral, pero seguramente sí el más competitivo. Gasolina tampoco le faltará. Puede tener cara a cara a Javier López, el central más imponente del campeonato por contextura, y fallar nueve intentos que a la décima lo superará. Aburrirse no entra en su vocabulario. Sí entra movilidad y actividad, dos ajustes con los que tendrán que lidiar las defensas adversarias si quien anular por completo a un delantero que viene anímicamente levantado en comparación de hace ocho meses donde casi ni jugaba. La pregunta que surge es: ¿será el segundo semestre consecutivo con protagonismo para Romero en un equipo de mayor exigencia? En meses conoceremos la respuesta definitiva.

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