[P]or lo general los regresos en el fútbol tienden a presentarse en escenarios donde el jugador no sienta la presión de entregar el máximo para evitar recaídas de lesiones buscando revitalizar su confianza al paso seguro de las manecillas. Salvo excepciones, la irrupción de un futbolista al césped luego de la inactividad no suele ser muy alentadora. No obstante, hay piezas que al retornar a un andamiaje logran un grado de repercusión tan significativo como para hacer sentir al colectivo la sensación de transitar dentro de un ambiente placentero, pleno; aquél donde los beneficios se multiplican. Este es el caso del delantero del DIM, Juan Fernando Caicedo, ficha que para Leonel Álvarez es fundamental dentro de su filosofía.

Debemos partir de la idea de que el espigado y robusto delantero vuelve –luego de varios días por lesión– a una convocatoria. Y no a cualquiera: será parte de los dieciocho futbolistas que Leonel Álvarez considera pertinentes para resolver un partido frente a Atlético Junior que define el campeón del Apertura 2016. Dicho esto, su ingreso desde el banquillo podría ser seguro si la realidad de su equipo no es otra que poner fin a la espera.

Caicedo otorga diversidad al juego del DIM

¿Qué influencia tiene Caicedo en el juego de Independiente Medellín? ¿Es tan capital su presencia? De entrada se debe dejar claro las innumerables armas futbolísticas que afloran con su estadía dentro del césped: pasando por la ferocidad con la que realiza la presión inicial hasta la facilidad para aguantar e incrustar a los suyos en campo rival; convirtiéndose así en un futbolista capaz de hacer entrar en pánico a la defensa contraria gracias a sus decisiones no siempre muy efectivas pero sí acertadas.

Si la oportunidad no está consumada, hay que tocar su puerta

Junior no lo padeció en la ida pero el Atanasio Girardot lo reclama. Es una tarde de gala para que suene su mejor pieza musical. Y Juan Fernando Caicedo la encarna. ¿Qué daño haría su inclusión? Su potencia facilitaría incordiar el inicio de juego del equipo rojiblanco fatigando a Alexis Pérez, único elemento sano y presente de su salida de balón, e incitándolo al error, posibilitaría mejores condiciones para recuperar la pelota, añadiría comodidad a su mejor tenor para que pronuncie su fiel discurso del cual el colectivo es discípulo, sacaría provecho a la espalda de Luis Narváez, sus caídas a banda profundizarían la inestabilidad de Junior –en especial en derecha–, serviría como referencia a los centros de Piedrahita o Hechalar, y explotaría el juego vertical. Pero, sobre todo, Caicedo sembraría en sus compañeros una actitud posicional elevada sobre el terreno que perjudicaría el andar del Junior al restarle metros a James Sánchez, obligándolo a interceder más abajo y por lo tanto a perder calidad en cada posesión.

No es absoluto pero no hay duda que el carepense agregaría un sinnúmero de recursos que harían volver al verdadero Independiente Medellín que tuvo como fruto el liderato del todos contra todos y que ahora necesita de su mejor versión para delinear de una vez por todas un sueño escurridizo el cual persigue con voracidad un tiburón.

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