Que Christian Marrugo goza de una condición física excelsa es un supuesto difícil de explicar. Basta con verlo en carrera para concluir que no es un velocista, ni mucho menos. Todo lo contrario: Marrugo acusa cierta lentitud a la hora de esprintar. Dicho esto, su protuberante condición física se origina en otro plano: el trote. Es aquí donde Marrugo marca diferencias. Su trote es altamente sostenido, tanto en distancias como en tiempo. Es esa movilidad constante la que define su juego. Su (híper)actividad permanente le permite reclamar todos los balones. Perseguirlo es un reto. A sus 30 años, Christian Marrugo hace del trote una condición diferencial. Él es el milagro de la Final que nos espera.

A raíz de la lesión de ‘Mao’ Molina, Leonel Álvarez hizo del trote de Marrugo su sistema

La extraordinaria movilidad de Marrugo servía de ensamblaje perfecto entre ‘Mao’ Molina y el DIM. Como Molina no tiene entre sus prestaciones el recoger balones en el medio, Marrugo le ahorraba la tarea distribuyendo balones por él. De esta forma, Molina no se veía obligado a renunciar a la frontal del área, su zona de mayor influencia. Marrugo era la pieza necesaria para que el gran fichaje de Leonel Álvarez funcionara. Pero Molina cayó lesionado y el DIM debió reinventarse. Fue la oportunidad perfecta para Marrugo demostrar de qué está hecho.

Fue entonces que el cartagenero se dedicó a exhibir una condición física abrumadora. Marrugo se hizo más participativo que nunca, al punto en que el DIM sólo atacaba bien si la jugada pasaba por él. Marrugo quería estar en todo sencillamente porque podía estar en todo. Leonel Álvarez lo entendió y lo potenció. Con la inclusión de Leonardo Castro y Luis Carlos Arias, Christian Marrugo era libre para moverse a su antojo. Si decidía recoger el balón donde Goma Hernández, Leonardo Castro lo secundaba ocupando su lugar en la mediapunta. Si decidía asomarse a la frontal del área para asistir, Leonardo Castro le devolvía la mediapunta. Incluso si huía a la banda para tomarse un respiro, Luis Carlos Arias le cedía su posición.

El DIM se organiza para Marrugo, pero también se organiza por él

Si bien el cartagenero basa su juego en la movilidad, sus pases no son menos importantes. Sus descargas son tan particulares como su condición física. Una vez ejecuta el pase, Marrugo acude hasta las botas del receptor para reclamar el balón de vuelta. Marrugo ordena al receptor que lo espere y le devuelva el balón personalmente. Antes de buscar un nuevo receptor, Marrugo ha dejado sembrado al anterior. El pase es su vehículo para dictar posiciones en el campo, cosa que recuerda a los futbolistas-entrenadores de los años 70.

Hasta aquí hemos expuesto un sistema basado en la movilidad y dirección de campo de Christian Marrugo. Su puesta en escena fue tan potente que le valió al DIM el primer puesto en la clasificación. Hablamos en pasado, sí. A día de hoy, la puesta en escena de Leonel Álvarez es menos sólida que en fase de clasificación. La causa tiene nombre propio: Daniel Torres. Sin el mediocentro de selección Colombia y con la inclusión de William Parra, el DIM viene aquejando una serie de desbarajustes que terminan por desnaturalizar su sistema. Veamos.

Sin Daniel Torres, Independiente Medellín es otra cosa

El primer lastre que vive actualmente el DIM es que, como mediocentro, William Parra tiende a desordenarse, cosa que repercute en Luis Carlos Arias. Con Parra en el medio, Arias es el llamado a corregirlo, renunciando en gran medida a su aporte ofensivo y, en consecuencia, rodea menos a Marrugo. El segundo lastre es que Leonel Álvarez ya no cuenta con un especialista defensivo. A falta de calidad, Leonel ha optado por elevar la cantidad de defensores. Entre Castro, Marrugo y Hechalar, Leonel se ha decantado por el argentino. Esto se traduce en Leonardo Castro haciendo las veces de 9 puro, cosa que lo obliga a relacionarse menos con Marrugo.

En conclusión, la posición de Hechalar es la clave de todo. Si el argentino se tira a la banda, Marrugo tendrá un aliado menos. Se ha demostrado que, como recurso defensivo, funciona. Hechalar tiene oficio para perseguir al atacante de aquel sector. Ya lo hizo con Jown Cardona, y esta vez tendrá enfrente a Vladimir Hernández. Si, por el contrario, Hechalar se ubica en el área rival, Leonardo Castro será más libre y Christian Marrugo lo agradecerá.

Y es que Christian Marrugo se halla en estado de gracia. Su fútbol está tocando techo y esa es la mejor noticia para el DIM. Su mejor versión no está por verse; es ésta. Es la de mañana en la cancha del Metropolitano; la del domingo en el Atanasio Girardot. El escenario ideal para el DIM es aquel en el que Christian Marrugo participa en todo. ¿Podrá hacerlo ante el Junior de Alexis Mendoza? En la respuesta puede estar la explicación del desenlace de esta Final.

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