No es falso que los playoffs de este semestre se han visto altamente condicionados por las convocatorias de algunos futbolistas que hacían parte de los ocho equipos finalistas. Junior y DIM, los dos que disputarán los últimos 180 minutos de la temporada para definir el campeón, también son víctimas de la Copa América Centenario en sus nóminas. Siendo más específico, Guillermo Celis es quien ha causado baja para los playoffs en el cuadro tiburón. Luis Narváez, su reemplazo más natural, es quien ha tomado la vacante. Su experiencia y su lectura de la posición no siembran dudas en él. Todo lo contrario: es la figura a la que está reemplazando quien ha sembrado las dudas sobre él. Celis es tan buen jugador que Junior lo convirtió en pieza troncal para las cuatro fases de juego y para la salida de balón. Ahora el equipo está lamentando su pérdida y orando para no desangrar en una cita que tiene como descripción “la oportunidad del DIM”.

Junior en 21 de los 22 partidos que ha jugado en casa este semestre ha tenido la posesión más que su rival. En Barranquilla asume la iniciativa

Para empezar, y suponiendo un contexto de posesión favorable para el Junior, como ha ocurrido en todo el semestre excepto contra Deportivo Pasto –un jugador menos desde el minuto 52–, Independiente Medellín va asumir una postura de repliegue+contraataque. Es cierto que el DIM con Leonel Álvarez ha mostrado poca capacidad y resolución contraatacando, a diferencia de la era Hernán Torres, pero no está de más recordar que tiene piernas para hacerlo. La Goma saliendo rápido, Arias y Hechalar transitando, Castro moviendo el eje de la defensa… Hay mimbres para ello. Sin olvidar la oportunidad que tendrá enfrente: Narváez. Luis es un pivote pesado y que condiciona el comportamiento de Arias y Pérez, los centrales. Si ambos van al frente, Narváez no tiene ni el timing para ir ni la seguridad para meter el pie. En caso de fallar, tampoco tiene la agilidad y velocidad para recuperarse. Es más, sin serlo, Marrugo podría parecer un especialista lanzando contras. Todo está dispuesto para que el DIM asuma ese planteamiento y Hechalar active su diagonal en búsqueda de triturar ese punto negro.

Pero para llevar a cabo lo anterior, que es muy probable que ocurra, el DIM tendrá que calcar el primer partido (y no segundo) de Atlético Nacional en semifinales. En Barranquilla, el conjunto de Reinaldo Rueda optó por un repliegue por detrás de la divisoria. De ser así, Narváez no entraría en la ecuación para sacar el balón jugado y los centrales tendrían facilidad para encontrar rápidamente a James Sánchez en campo contrario. Ahí está la clave de todo: que Sánchez no conduzca, sino que pase. Y aunque James asume mucho criterio y mucha seguridad en esa zona, creyendo que el riesgo ante la pérdida es menor, no lo es. El mediocentro pierde más balones soltando pases más largos y verticales, causando situaciones de transición defensiva con él por delante y Narváez por detrás, cosa que sería desfavorable. Amén de los centrales a disposición, que corrigen mucho y saben defender fuera del área. Pero el DIM indudablemente alguna va a cazar.

Nadie para escoltar o absolver a Narváez en términos de jerarquía

Por último, creyendo que el DIM tenga alguna que otra fase prolongada de posesión, detalle que pareciera extrañísimo si no se ven por debajo del marcador, el Junior tiene serios problemas en la basculación. Contra Atlético Nacional en el Atanasio Girardot, Alexis Mendoza tomó precauciones: centró a Iván Vélez y lo pegó a James Sánchez. Sin embargo, con Luis Tipton y Luis Carlos Arias amenazando juntos por fuera, sería improbable ver a Vélez como un tercer pivote. Aquí entra a colación la movilidad de Marrugo, el cambio de orientación de La Goma o el centro cruzado de Hechalar. Estas tres armas, partiendo de derecha a izquierda, o en el caso de Christian desde el centro, forzaría a Narváez a mover lateralmente el mediocampo del Junior. Como decimos: todo dependerá de los momentos que vaya deparando la Final. Porque el DIM en estos playoffs no ha contragolpeado o atacado posicionalmente como sí lo demostró en la fase regular; ha robado arriba. Y deberá cambiar de plan, porque la pelota por Luis Narváez pasa muy poco. Ya no sería la oportunidad.

2 comments

  1. Qué terreno oscuro hablar del contraataque del DIM. Qué complicado es referirse a algo que, con Leonel Álvarez, pasa tan poco. Y como pasa tan poco, es fácil olvidar que Arias, Goma Hernández, Hechalar y Castro tienen piernas para correr y son resolutivos haciéndolo. Lo difícil es recordarlo, como hace Ricardo en este texto. Por eso celebro este análisis. Rescatar lo que rescata este texto no está al alcance de cualquiera.

    Listo, me queda claro que al mediocampo de Junior le va a costar moverse lateralmente y que el centro lateral de Arias va a llegar tarde o temprano. Lo compro. Ahora sí te hablo a ti, Ricky. ¿Cómo ves al Junior en los rebotes? El DIM está cazando muchos y sin Goma Hernández cargando la zona, lo que me parece que es mucho decir.

    1. Junior cede pocos rebotes por el talento en el despeje de sus centrales. Sin embargo, si el DIM llegara a volcar su juego a banda izquierda e insistir en el centro a la pierna inhábil de Arias, alguno va a cazar. Pero también todo dependerá de que Leonel Álvarez asuma un planteamiento que, desde su llegada al banquillo rojo, no hemos visto en su etapa como entrenador. ¿Cuál planteamiento? Repliegue bajo, línea defensiva cerca de su área y apostar por la verticalidad de sus hombres de banda para contragolpear. Allí el DIM no verá nunca al Junior concentrado y paciente en defensa posicional, ensuciando así los despejes rivales y con la posibilidad de ganar uno que otro.

      Lo dicho: es la oportunidad del DIM para mostrar lo que verdaderamente tiene.

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