Descubrir al verdadero James Rodríguez no ha sido cosa de un año, ni de un equipo ni de un solo entrenador. Ha sido un proceso desafiante. Escalonado. La transición del extremo con cara de mediapunta de Villas-Boas hasta el interior dominante de Ancelotti requirió una serie de saltos, modelaciones y probaturas que finalmente resultaron con la versión más competitiva del jugador. Bajo el mando de Carletto, James alcanzó un nivel de influencia en la élite mundial sin precedentes para un futbolista colombiano. El italiano interpretó que la mejor cualidad de James no era menos que la combinación de distintos atributos sumamente bien redondeados, y fue aquello lo que explotó. “Es difícil que un jugador de tanto talento tenga tanta resistencia”, explicó alguna vez. Sin embargo, esa misma amplitud en la base de talentos del «10» cafetero ha hecho que Pékerman -autor del James líder y, quizá, hasta del James adulto- deseche lo que tantos hemos considerado como su mejor versión. Para José Néstor, Rodríguez siempre ha sido más importante sobre la finalización de la jugada que sobre la gestión. Y en un momento en el que ha Colombia le ha faltado potencia ofensiva, la impresionante capacidad de James para ser determinante, le ha dado al argentino la razón. Poco a poco, sin embargo, hay otro factor que comienza a hacerse más evidente y que sirve para ratificar aún más el acto de alejar a James un poco del balón: Cardona. Él comienza a tomar riendas del equipo, y cuando lo hace el equipo se ve bien.

El equipo gravita hacia la conducción de Cardona

James -en cualquier rol- es y seguirá siendo el futbolista más importante para el equipo. Es el objetivo. Aunque no tiene la misma preponderancia física y mental para anticipar y participar entre multitudes que tenía Falcao, el «10» posee la misma propiedad condicionante del tigre; y por medio de la misma, la amenaza ofensiva del equipo continuará girando en su entorno. James siempre es capaz de imaginar un gol, y tanto el rival como sus compañeros actuarán perennemente con respecto a eso. No obstante, Cardona, en sus últimos juegos con la selección, ha demostrado ser más eficiente que James David con sus momentos cerca al balón. El futbolista de Rayados no solo aparece mejor para recibir los toques de los mediocentros, sino que también direcciona y mide mejor los suyos en tiempo y espacio, ayudando así al equipo a sumar los pases que necesita para retroalimentarse. Los mejores minutos de Colombia en el debut de la presente Copa América, de hecho, llegaron con un James pegado a la banda para ayudar a cementar un carril de salida por el lateral, y Cardona como interior para proliferar el movimiento del balón.

Es curioso: Pek con Edwin ha hecho lo opuesto a lo que hizo con James. Lo ha jalado de sus hazañas fantásticas de cara al arco en clubes hacia los toques sobre la raya central. Ahora, es obvio que a un ritmo alto, tener a Cardona como, digamos, interior asusta: es un tipo lento, a veces inconsistente, y a menudo arriesgado a la hora de tocar. Pero, Pek ha visto otras cosas: pausa, maniobra en espacios cortos, astucia. Sobre todo: determinación. A Edwin no le da miedo aparecer después de equivocarse, o exponer su físico al intentar robar. Eso es valiosísimo. Y aunque hasta ahora Pékerman ha preferido relegarlo a la banda izquierda eso podría ir cambiando con más frecuencia. Más aún, si James debe ausentarse por lesión.

2 comments

  1. Aquí yo percibo un poco de precipitación con esto de Cardona en la sala de máquinas.

    El mejor partido de Colombia desde la lesión de Falcao -sí, enero de 2014- fue el de hace casi dos meses contra Ecuador en Barranquilla. Y fue precisamente porque James, por fin, se acercó a los mediocentros y no los otros que no eran él o Macnelly.

    Con ‘los otros que no eran él o Macnelly’ me refiero al mediapunta de turno que acompañaba a James: En el Mundial y en la Copa América de Chile fue Cuadrado y el resultado fue difícil de tragar.

    En Eliminatorias, contra Perú, el que se acercó a la base fue Cardona, que intentó tocar con Sánchez y Guarín… y pues no. Ese día no estaba James.

    Contra Argentina todo fue un desastre.

    Contra Chile salimos con tres volantes de marca.

    Contra Uruguay, Cardona jugó bastante bien, pero estuvo lejos de ser el conductor que necesitamos.

    Contra Bolivia salimos con tres volantes de marca y Cardona destacó definiendo.

    Y el día de Ecuador fue brutal. Con James suelto.

    Entonces hay debate.

    1. Hola.

      A ver, es que a mí me parece exagerado decir que Ecuador fue mejor partido que cualquier partido en el Mundial, si hablamos de ‘mejor’ como ‘competir mejor’ o ‘ejecutar mejor’. Y también me parece complicado decir que se jugó bien porque James estaba cerca de los mediocentros, cuando en ese equipo habían novedades significativas entre los delanteros, mediapuntas, defensas y, sobre todo, entre los mediocentros.

      Y claro, es que no podemos hablar de Cardona sin James y no hablar de James sin Cardona. James tiene menos cercanía a la pelota contra Chile pero en lo que es gestar queda debiendo y bastante. Contra Chile, también. De hecho, Colombia comienza a poner los pies contra Argentina es cuando entra Cardona; igual que durante aquella verguenza contra Argentina de la Copa de Chile.

      Realmente, los mejores toques de ambos en gestión han sucedido cuando el otro está en el campo. Quizá, me apresuro en hablar de Cardona como conductor; el partido con Paraguay, de hecho, apoyaría ese argumento. Pero si saco un balance de Perú, Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay, Ecuador y EEUU, insisto en un Cardona que aparece mejor que James cerca a los mediocentros y hace mejor la labor de prolongar el juego. No mandando, tal vez, pero tampoco aportando lo mínimo como Pérez. Sumando con orientación, frecuencia y consistencia. Y siriviendo así como elemento clave para que el super crack se pierda menos y pueda tomar las riendas desde el lugar que quiera.

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