Estaba escrito en la historia reciente del fútbol colombiano que Jaime De la Pava marcaría una hazaña con Cortuluá. No se conocía el cuándo exactamente pero el hecho ya estaba previsto. Y ayer, 4 de junio de 2016, fue la fecha del acontecimiento. El equipo corazón del valle se coló entre los cuatro semifinalistas de la Liga Águila I con méritos propios futbolísticos. Entre esos méritos, el goleador del campeonato, Miguel Ángel Borja, resistido y señalado por tantos por su carencia de gol y fútbol, involucrado en el 59% de los goles del equipo con 17 anotaciones y 2 asistencias. Números salvajes para un atacante que vive un estado de forma temible.

La primera parte de Santa Fe fue muy completa, tanto en el trato de balón como en la respuesta defensiva

Entrando al análisis del partido, Santa Fe propuso unos 45 minutos iniciales de acoso e intensidad. Los dirigidos por Alexis García plantearon un partido donde marcaron una cerca en la línea divisoria, con Yeison Gordillo, y una vía de escape por fuera, con los laterales. La salida de balón cardenal se focalizó en eso: en una salida lateral hacia Otálvaro y Mosquera, quienes un escalón más adelante encontraban superioridad numérica con respectivos interiores. Pero esto mismo fue intención de De la Pava, como invitación al centro lateral y posterior despeje, tarea en la que se sintieron cómodos completando 18 rechaces. Santa Fe, pese a marcar el 1-0, cayó en la trampa y jamás salió de ella.

Sin embargo, de esa telaraña no salió Cortuluá hasta que el animal Borja dijo basta. Como habíamos mencionado, Gordillo fue una barrera entre campo y campo. La sensación era tal que parecía imposible que Cortuluá cruzara la mitad del campo con el balón al piso. Pero en dos corridas bestias al espacio El tierraltense sacó a todo un pelotón que tenía prácticamente asegurado caer derrotado. Las jugadas terminaron en nada, pero supusieron aire y esperanza para un equipo que insistentemente tiraba el balón arriba y que no se olvidaba que jugaba en Bogotá.

Para la segunda mitad fue más de lo mismo, hasta que Santa Fe se decidió dejar atrás los penaltis en busca del segundo tanto. Entraron Balanta, Palacios y Di Vanni para aportar desborde, amplitud y juego aéreo respectivamente. Los dos primeros aportaron lo acordado, pero sin mucho acierto. El argentino, en cambio, como en el caso Otero, no conectó un solo centro. De esta manera se desarrollaron 45 minutos idénticos a los primeros hasta la aparición del protagonista de la Liga.

Los números de Borja y el semestre de Cortuluá completan una hazaña

Borja desde lo visual no era una gran amenaza para los centrales de turno, aunque posicionándose como verdadero “9” condicionó gran parte del choque. Detectó que Barreiro era el central con más carencias tácticas y se le pegó, generando que el central derecho se adaptara a él y no al revés. De esta forma, con Gordillo taponado por Castillo, Santa Fe no tenía la opción de reiniciar la circulación de balón ante la ausencia de un apoyo trasero, obligándose a retrasar con los centrales. Y en una de esas, de las que trabajó desde el comienzo, Borja cazó un error individual de Palacios y anotó el gol de la clasificación, justificando lo que el proceso Jaime De la Pava en Cortuluá venía exigiendo. El caso es: ¿alcanzará para superar lo de la Copa Mustang 2001? Están a dos juegos de ello.

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