La Selección Colombia saltó sin James Rodríguez al césped del Marlins Park en Miami para jugar contra Haití. La ausencia del 10 cafetero siempre pesa, y para este encuentro  aún más pues la tricolor venía de cuajar contra Ecuador en Barranquilla su mejor partido desde la Copa del Mundo.

Fue justo en ese encuentro cuando el cucuteño asumió el liderazgo del equipo ya no a base de esfuerzo y coraje, sino a punta de fútbol.

Colombia careció de un jugador que diera sentido al ataque

Contra Ecuador, Pékerman puso a Sebastián Pérez unos pasos detrás de James; a Cardona unos metros a su izquierda, y delante situó a Bacca. Eso, sumado a una libertad absoluta de movimientos para el crack del conjunto, dio como resultado que Colombia atacó como no lo hacía desde los tiempos mozos de Falcao. El del Real Madrid dio sentido a todo. Los cafeteros volvían a ilusionar.

Pero James no pudo estar en Miami precisamente porque un día antes se coronó campeón de la Copa de Europa, así que había que apañárselas sin él.

Y casi todos fallaron, excepto Daniel Alejandro Torres Rojas, un colombiano que es un mediocentro modélico. Todo un suceso.

Sin James, cuya función el día de Ecuador fue acercarse a Pérez y Torres para tocar la pelota, acumular contrarios y entregársela a Cardona o Bacca para buscar un final letal de la jugada, Colombia no pudo entonar un fútbol coral, y todos naufragaron.

Torres dio sensaciones positivas en medio del desorden

Pérez no tuvo a quién dársela, Cuadrado tuvo que contactar el esférico por dentro más de lo recomendado, y Marlos Moreno no amarró las piezas sueltas porque casi siempre recibió por fuera para buscar una diagonal que es letal, pero que no constituye un sistema ofensivo por sí sola.

Daniel Torres en cambio estuvo soberbio. En medio del desorden colectivo e individual de sus compañeros, el cundinamarqués levantó la voz, recuperó la pelota, se clavó como una estaca en donde quiso, y por lo tanto Colombia pudo pasar más tiempo cerca de la portería rival.

Un mediocentro como no se recuerda en tierra cafetera

El ex de Santa Fe interpreta su posición de manera impecable. Conoce sus fortalezas y sobre todo sus debilidades. Analiza la situación y toma la decisión correcta. Sabe por qué dar dos pasos hacia adelante y uno hacia el costado, y por qué un pase corto a veces es mejor que un cambio de frente. O al revés.

Él sabe, y parece que supiera de toda la vida, como si por haber nacido en el centro del país tuviera la certeza de que su lugar está en el círculo grande de la mitad de la cancha, desde donde siempre domina.

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