El plantel de Pachuca ya había dado avisos del potencial que atesoraba. Hirving Lozano, Franco Jara, Erick Gutiérrez, Jonathan Urretaviscaya, Rodolfo Pizarro, Rubén Botta… formaban una batería de jugadores ofensivos difícilmente igualable en la Liga MX. Los Tuzos eran un equipo vertical, con jugadores muy técnicos pero que habían encontrado en la fragilidad defensiva el gran obstáculo de un proyecto destinado a competir por el campeonato. Para el Apertura 2016, Diego Alonso tomó cartas en el asunto y reclutó a tres defensores que no tardaron en encajar con el sugerente modelo del entrenador uruguayo. Junto a Omar González y  Óscar Murillo, Stefan Medina fue vital para que la defensa de Pachuca fuera la menos goleada del campeonato. Jugando como lateral derecho desde el primer día, Stefan encontró su sitio en México después de su gris paso por Rayados.

Pachuca gusta de construir sus salidas desde abajo, buscar rápidamente la velocidad y el regate de sus extremos, meter mucha gente en la presión en campo contrario y defender lejos de su arquero. Bajo estos rasgos, el ex capitán de Atlético Nacional no ha hecho más que sumar.

Lo primero que hay que decir es que Alonso le ha otorgado el rol de lateral-interior en fase ofensiva. En salida, Medina ofrece un segundo pase en zonas intermedias, abriéndole la posibilidad a su mediocentro de elegir entre él y Gutiérrez para gestar los ataques de su equipo. Interpreta muy bien por donde ofrecerse para recibir con espacio y tiempo.

Una vez que controla de cara, Stefan desata toda su creatividad con la pelota. Puede conducir hacia dentro para contraer el sistema defensivo rival y liberar en el extremo opuesto al genial Lozano; puede filtrar con firmeza a los apoyos del hiperactivo Jara; puede encontrar al espacio al velocista Urretaviscaya… El abanico de recursos es muy amplio.

Si la jugada ya se desarrolla por delante, Stefan se muestra sensible para que sus compañeros puedan habilitarlo por detrás de la línea del balón. Aporta calma y criterio si los ataques necesitan masticarse más. Aunque no es lo habitual porque Urretaviscaya tiene tendencia a pisar la cal, Medina es muy bueno eligiendo el momento para pasar por su espalda. Si bien es cierto que este movimiento suele servir únicamente para distraer, porque el internacional colombiano no genera ni llegando por potencia, ni recibiendo en parado y desde el regate, es reseñable la puntualidad con la que dobla a su extremo u  ocupa el espacio vacío. Por otro lado, lo normal es que cierre cerca del círculo central y ayude a que la transición defensiva no se desangre. Con un mediocentro tan impetuoso en la presión como Hernández, es muy importante la presencia de Medina en esa zona para corregir.

En los partidos donde Pachuca incluso sube una marcha más a sus ataques, Medina guarda mucho más atrás la posición. Ese ajuste le da parque a González y especialmente a Murillo para que puedan salir a anticipar lejos de su portería sin pagar ningún peaje.

Aunque su rendimiento en el Estadio Hidalgo se ha elevado considerablemente, John Stefan no ha podido dejar atrás algunos fantasmas que le persiguieron en su paso por Monterrey. Pese a jugar muchos partidos como central a lo largo de su carrera, Stefan Medina no se ha mostrado contundente cerrando el segundo palo. Por otro lado, la tendencia al fallo aún se hace presente en forma de despejes mal orientados o pases temerarios en la zona defensiva.

Encontrarse en su camino a Diego Alonso ha sido la mejor noticia que recibió Stefan Medina desde que abandonara el fútbol colombiano. Asumiendo galones desde el inicio, ha recuperado toda la confianza que parecía haber extraviado cuando desembarcó en tierras mexicanas. Su gran temporada en lo individual y en lo colectivo no sólo le tienen ante las puertas de sumar una estrella más a su palmarés, sino que le han devuelto la oportunidad de vestir la Selección Colombia. La mejor versión de Stefan Medina parece haber vuelto.

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