Deportivo Cali cerraba su participación en el todos contra todos recibiendo a un ya clasificado Rionegro Águilas en Palmaseca. El conjunto verde y blanco esperaba sellar su cupo a los playoffs sin pasar apuros, consiguiendo su boleto con una victoria que dejara tranquilidad especialmente por el juego ofrecido, borrando la fluctuación observada desde que el nuevo estratega reposa en el banquillo azucarero.

El equipo anfitrión dibujó un 4-4-2 en el gramado. La defensa con un Bianchi Arce que se ha ganado el puesto a pulso, el doble pivote ya conocido (Pérez-Giraldo), por fuera Sambueza-Mojica y arriba un Borré movedizo junto a Preciado. Ante esto, Néstor Otero alineó a los suyos en un 4-2-3-1 con Chará-Rodríguez como pivotes; Díaz-Palomino como extremos, Páez en punta y como enganche lucía Cano. Función que no iba a desempeñar de gran forma por lo que su equipo, en casi todo la etapa inicial, iba a carecer de empalme entre líneas.

El momento de forma de Borré condiciona o decide cualquier escenario

Rafael Santos Borré es de esos jugadores que vive en constante inspiración. De sus pies brota una poesía a la que es imposible no atender. Fruto de ello fue la primera anotación que cautivó con una filtración a tres dedos para Helibelton quien centró para que Preciado definiera y vulnerara muy temprano el arco visitante. Anotación que iba a herir en gran medida a los vestidos de rojo, pues nunca pudieron reaccionar futbolísticamente para llevar peligro hacia predios de Hernández. Y no lo hicieron por varios factores que dejó ver el equipo de Yepes: imposición de ritmo, agresividad en la presión, buen posicionamiento defensivo, compresión de espacios, seguridad en la circulación de la pelota. En resumen, se jugaba como Deportivo Cali quería.

El aliento ofensivo había mermado en Deportivo Cali. Sin sufrir en defensa y haciendo el partido casi de trámite, emergió la figura del lateral derecho de antaño al que siempre nos acostumbró Helibelton Palacios cuando se le busca y hace galopar. Su zancada saca provecho máximo del espacio, los explota con una ferocidad intimidante que hace tambalear al rival. El andarivel derecho, antes de la llegada del descanso, iba colorear una tarde lluviosa con una gol que tuvo varios toques (Mojica, Sambueza, Borré, Palacios) antes que Preciado regalara un lujo dentro del área.

La confusión y falta de cuerpo en el juego de Rionegro en el primer tiempo se reflejó en las dos modificaciones que hizo Otero para el periodo complementario. El entrenador vallecaucano dio ingreso a Álvarez y Zapata en detrimento de Rodríguez y Palomino para jugar en un 4-1-4-1 que produjera más cosas con balón, asentara mejor el juego en campo rival, fuese más robusto y ofreciera posibilidades a un Páez abandonado, huérfano.

Helibelton mostró que ser la referencia de todo un carril no disminuye su juego

La mejoría fue evidente. Se adueñaron del balón y ya transcurría el juego en campo adversario. Jonathan Álvarez empezó a hacer jugar al equipo y poco a poco ganando metros en dirección a la portería sur. Pero el espectáculo de nuevo iba a hacer entregado por Helibelton Palacios, que en una proyección se devoró la banda a pura potencia para centrar para que sobre el balcón del área Mojica efectuara un pase a la red del arco norte. 3-0 y tranquilidad consumada.

Rionegro insinuó en ataque con un Víctor Zapata eléctrico pero la falta de rigor y solidez colectiva en el último cuarto para superar a una fase defensiva rocosa, cuestión que desvanecía todo intento por llegar al gol. Con el partido casi liquidado Yepes transmitió al grupo sosiego. Pese a que el balón era del rival nunca hubo mayor preocupación salvo en el epílogo del compromiso luego de que Páez transformara un tiro desde los 12 pasos.

El escenario final de dejaba a un Deportivo Cali con el boleto en mano para la fiesta final. El grupo de jugadores, tras la llegada de Yepes, ha recobrado seguridad, vitalidad y, sobre todo, confianza. Las consignas del mandamás poco a poco surten efecto en un grupo que venía lastimado luego del enorme golpe que significó el torneo continental. Rionegro ahora espera que el mal momento haya pasado porque ha llegado la instancia final en donde no es permitido sucumbir.