Confirmada la ausencia de Guillermo Celis por su convocatoria a la Copa América Centenario y a vísperas de los playoffs en exactamente una semana, se antojan interesantes los recursos en la plantilla del Junior y la pizarra de Alexis Mendoza para enmendar esta dura baja. Celis no es irremplazable pero sí es una fuerte figura en el sistema del equipo, básicamente porque su técnica defensiva no la tiene nadie en el plantel y es el tercer futbolista que más balones toca abajo. El cambio natural sería Luis Narváez o Yhonny Ramírez pero, ¿cómo compensarían, al menos por un mes, su despedida en tareas con balón ? De esto servirá el artículo.

Ha quedado demostrado que Junior sólo necesita tres futbolistas (centrales más mediocentro) en salida de balón para empezar a crear ventajas. El pase de Arias, el cambio de orientación de Correa o la conducción de Pérez son algunos de los bienes por los que Mendoza no le solicita a su segundo pivote, ya sea Vásquez o sobre todo Sánchez, no bajar a tocarla, haciéndose innecesario. Pero en esta situación, sin su “5” habitual, Mendoza tendrá que recurrir en… Roberto Ovelar. Seguramente la pregunta planteada por la mayoría sea “por qué Ovelar”. Previo a desarrollar la cuestión cabe contextualizar.

Ovelar ha sido el «delantero total» referente en los últimos doce meses

Ovelar era una futbolista que antes de atravesar, de un año para acá, este estado de forma se le conocía por alejarse del balón, ya fuese para un movimiento de arrastre o para buscar el desmarque de ruptura, todo a base de potencia y esperanza. Sin embargo, los goles y las asistencias llenaron la copa de confianza para que empezara a acercarse a la pelota. Ya no era el “9”, como en principio llegó y actuó, sino el “semi-10”. Desde entonces, más de 50 partidos han pasado y el paraguayo continúa acercándose mas al balón, regalando jugadas, quiebros, pases o apoyos impresionantes.

Pese al momento maravilloso de Ovelar, cotizado por cualquier club colombiano, puede llegar a ser la hora indicada para encontrar un punto de equilibrio entre bajar o subir tanto. ¿Por qué? Primero, sin ese pase extra de Celis por detrás del círculo central, Ovelar deberá apoyar con más asiduidad el inicio de la jugada para darle vuelta al colectivo. Segundo, sin Sánchez arriba, obligado a calibrar la baja de Guillermo, Roberto se verá en la misión de retener por más tiempo la pelota para avanzar escalonadamente, esperando así la llegada del mencionado segundo pivote. Y tercero, hacer de su juego aéreo útil, que lo es, con continuaciones, ahorrando procesos de gestación y encontrando a la segunda línea.

Será exigido con mayor actividad en todos los sentidos

No es poca cosa: Roberto Ovelar no tiene la misma intensidad para entrar en juego que hace seis meses o un año. Físicamente le está costando; son 30 años que para su prototipo de jugador cuestan más. Sin desconocer que la calidad persiste intacta para asumir más obligaciones y responsabilidades tácticas, el Ovelar de estos playoffs puede alcanzar un nivel de recordación superior al de Franco Armani, Román Torres, Omar Pérez o Germán Cano, los extranjeros más dominantes en el último lustro tanto a su manera como en su parcela. El fútbol establece trances y éste parece corresponder a Roberto como salvación.

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