El regreso de Hernán Torres al fútbol colombiano se antoja bastante interesante. Torres ha vuelto para recuperar una grandeza perdida. No sólo hablamos de la grandeza del América de Cali, que por supuesto, pero también la grandeza del propio Hernán. El tolimense ha vuelto para tomar revancha.

Fue en diciembre de 2012 que Hernán Torres saboreó la gloria. Bajo su dirección, Millonarios recuperó el lugar que le corresponde por historia y, después de 24 largos años, el albiazul bordó una nueva estrella en su escudo. La gesta de Hernán Torres fue mayúscula, tanto por lo que obtuvo como por la forma en que lo hizo. Su Millonarios se apoderaba del cuero y atacaba como si la vida misma dependiera de ello. No había consideración para algo distinto.

El discurso ofensivo de Torres triunfa a pesar de los intérpretes

Que el estilo de Hernán Torres haya triunfado habla maravillas de él. Basta con echar una ojeada a su plantilla para advertir que ésta no iba sobrada en calidad para poner en práctica su manera de ver el fútbol. Todo lo contrario. Ni Yhonny Ramírez ni Elkin Blanco tenían el perfil para el juego de posesión y Juan Esteban Ortiz, el distinto, mostraba limitaciones técnicas considerables para orquestar la salida de balón. Entonces los retrocesos de Mayer Candelo eran capitales, pero acarreaban ciertos tropiezos. Sin Candelo en la mediapunta, el juego entre líneas de Millonarios se esfumaba en consecuencia. Y es precisamente ese juego entre líneas el gran lunar de los equipos de Torres, como veremos más adelante.

La respuesta ante la circunstancial falta de juego entre líneas fue prueba del carácter aterradoramente temerario de Hernán Torres. Como los retrocesos de Mayer Candelo eran necesarios para mejorar la circulación de balón, los llamados a ocupar la mediapunta eran… ¡los pivotes! Hernán Torres no desaprovecha oportunidad para volcarse al ataque y Juan Esteban Ortiz y Yhonny Ramírez jugando entre líneas fue fiel reflejo de esto. La medida también pudo resultar en acta de defunción para el equipo. Sumar tantos efectivos en ataque podía ser suicida. La responsabilidad puesta en los pivotes para no perder balones era algo casi inhumano. Pero si bien Ortiz y Ramírez no contaban con técnica suficiente para proteger la posesión, al final cumplían porque se sentían capaces de hacerlo. Confiaban.

Hernán Torres se pone a prueba a sí mismo sacrificando la mediapunta

En su paso por Independiente Medellín, Hernán Torres viviría una historia más o menos parecida. Esta vez fue Jherson Córdoba quien sufría para sostener la posesión del equipo y Christian Marrugo el encargado de socorrerlo. Con Marrugo a la altura de la primera línea del medio se esfumaba nuevamente el juego entre líneas. Esta vez Hernán Torres fue más ingenioso y encargó a su lateral izquierdo, Vladimir Marín, la labor de conectar con la delantera. Por otra parte, Torres supo recuperar la mejor versión de Marrugo, Marín y Cano. Su condición como promotor destacó de nuevo. Hernán Torres es tenacidad ofensiva y llena de confianza a los suyos para que sean lo que él quiere.

Hernán Torres ha vuelto a Colombia y en apenas dos partidos el América de Cali se sabe suyo. Hemos visto cómo David Ferreira retrocede unos metros para orquestar ofensivas desde su propio campo. La posesión ya es escarlata. Así mismo el problema del juego entre líneas no se ha hecho esperar. Nos queda la esperanza que la solución tampoco se hará esperar. Es Hernán Torres. Y quiere revancha.

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