El DIM había dado muestras de no recuperarse nunca de aquella pieza que era el dios de su sistema, quizás insinuando que no recobraría jamás esa forma de atacar. Era un futbolista que reunía, literalmente, todo en pro del sistema ofensivo. Sin embargo, justo un año después, y poniendo en contexto la lesión de Mao Molina como hincapié del cambio estructural del equipo, el DIM ha retomado el camino de la victoria, del juego y de la imbatibilidad. Hoy ese elemento mete el miedo de Germán Cano.

Castro aporta goles y juego

Leonardo Castro, nuestro protagonista, es el delantero centro que le ha recordado a la afición las maneras de aquel gran DIM de Hernán Torres. En un juego más asociativo, más escalonado y más pausado, Castro entra derecho a la ecuación. El Independiente Medellín atraviesa un momento en el ciclo Leonel Álvarez donde está juntando menos pases de lo recordado, y allí es clave Castro con su limpia movilidad y técnica posicional. Leonardo se mueve solo, no da señales de referencia y ofrece claridad, dando reales muestras de que sabe desmarcarse. Y es aquí cuando reconocemos que los movimientos de Castro son técnicos, pues bajando metros hace justo de ese apoyo entre Marrugo y Caicedo para conectar puntos y brillar el ataque. Existiendo tantos escalones ofensivos, para el rival es casi imposible defenderlos todos.

El DIM le exige poco con balón a Castro

Ni hablar a la hora del pase. Castro tiene una orientación brutal y una cadera flexible que le permite dar el pase que quiere para crear sociedades, paredes o continuaciones. El ataque del DIM no padecerá de alimentación al menos que sus contactos asuman la tarea de interpretar situaciones más cerradas y más alejadas a portería rival, donde aún no tiene la visión ni la precisión para soltar largos. Leo está para pases cortos y medios.

Es incuestionable que el DIM le está pidiendo menos cosas a Castro para las que está presto, más todavía cuando en tareas ofensivas no se ha buscado en él un recurso para abarcar muchos metros. Pero de lo que no hay cierta duda es que el DIM ha resurgido aquel gran fútbol que caló en la afición poderosa como el segundo mejor de la década. Leo irá pidiendo un techo mayor, convirtiéndose en claro discurso. Y aunque no lo es, en media Medellín ya no extrañan a su dios.

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