Corría el verano de 2015 y después de un decepcionante torneo sin alcanzar la liguilla de la Liga MX, Toluca realizaba una importante reconstrucción en su plantilla. Junto a Darío Botinelli, Christian Cueva y Enrique Triverio, llegaba Fernando Uribe. Si la marcha del paraguayo Pablo Velázquez había supuesto una insalvable falta de gol e intimidación para el club mexiquense, los fichajes de Triverio y Uribe serían una declaración de intenciones para el Apertura 2015. Ambos delanteros compartían, con matices, rasgos en su juego; no obstante, tardaron poco en demostrar que se trataba de una pareja muy complementaria que dotaba a su entrenador, José Cardozo, de un abanico interesante de posibilidades para competir en el día a día.

Uribe fue un punto sólido como salida directa de Toluca

Lo primero a reseñar sería el buen juego de espaldas de los atacantes rojos. Mientras que Uribe destacaba por su fineza en los apoyos entre líneas en contextos de pocos espacios, Triverio lo hacía cuando Toluca bajaba su bloque defensivo para intentar sacar al equipo de manera individual. Si el rival defendía más arriba, Uribe fungía como hombre más adelantado para romper a portería. Si el rival se organizaba más atrás, Triverio actuaba de posición de nueve fijando a los centrales rivales con un juego más físico.

Por otro lado, y a pesar de que Toluca buscaba construir su salida de balón en corto y por las bandas, especialmente por la izquierda, los delanteros de los diablos activaban la posibilidad de la pelota larga para colocar al equipo en campo contrario. A eso los dos sumarían toda la determinación y cuota goleadora de la que el equipo había padecido en los últimos torneos.

14 goles fue la cifra del paisa en su primer semestre en el fútbol mexicano

“Uribe es un gran goleador porque no se pone nervioso cuando se encuentra frente al portero. Siempre termina eligiendo la mejor definición.” Fueron las palabras de su propio entrenador las que mejor describirían al ex delantero de Millonarios en los metros finales, descripción que se puso de manifiesto con los catorce goles marcados por el colombiano entre Liga y Copa. De cabeza, al primer toque o saliendo de un regate al último defensor, Fernando Uribe destacaría por su olfato y serenidad en los metros finales.

Si bien es cierto que el juego del cuadro rojo fue irregular y que en algunos partidos le dio poco a sus delanteros, la alternancia en los roles y la suma de virtudes derivó en que el gol siempre pareciera una posibilidad real. Toluca terminaría sellando un histórico pase a la Copa Libertadores 2016 y gran parte del éxito había venido por la aportación de sus delanteros.

En la liguilla el conjunto escarlata perecería en las semifinales ante el campeón Tigres en una serie con pocas ocasiones y en donde Cardozo echó en falta un poco de las gestas individuales de sus atacantes ante un equipo eminentemente superior.

En Triverio y Uribe se cimentó el desarrollo ofensivo

Para el primer semestre de 2016, la cosa se torció pronto para el conjunto del preparador paraguayo. Los resultados y las lesiones fueron metiendo poco a poco al equipo en una dinámica negativa en la liga de la que nunca se pudo reponer. La pareja de nueves en la que se cimentaba casi todo, pocas veces pudo aparecer junta en el once inicial. Aunque en el torneo continental la cosa sería bien distinta en sensaciones y resultados, Triverio y Uribe sólo jugarían juntos en la vuelta de los octavos de final ante São Paulo. Antes, Triverio había cargado con el equipo ante la baja prolongada de Uribe, pero sería en el tercer y quinto partido de la fase de grupos donde Fernando se dejaría ver. Primero marcando el gol de la victoria en Quito y luego con un doblete para remontar ante San Lorenzo, el goleador paisa se hacía presente en la obtención del primer lugar en el grupo más difícil del torneo. Cuando Uribe mejor estaba, volvería a caer lesionado en un  partido ante Veracruz y con las eliminatorias de la Libertadores en el horizonte, fue un golpe del que Toluca no se pudo recuperar. Sin 6 titulares (incluidos sus dos delanteros), los diablos viajaban al mítico Morumbí para intentar llegar con opciones a la vuelta. La impresionante calidad individual del equipo tricolor olió la sangre y endosó un durísimo 4-0.  Con el anuncio de la marcha de Cardozo al final de temporada, y ya sin opciones de entrar en la liguilla, el segundo partido ante los brasileños sirvió para cerrar dignamente el semestre. A pesar de que la remontada pareció utópica, otro gol de Uribe en los albores del partido invitó a soñar con uno para el recuerdo. Al final, el 3-1 (con otro gol de Uribe; quinto en cuatro  partidos) no serviría para evitar la eliminación.

Con 20 tantos anotados en sus primeros 34 partidos con Toluca, Fernando Uribe superó las expectativas que le situaban como un goleador destacado. Porque más allá de las correctísimas cifras, Uribe aportó recursos muy útiles en el juego para los logros cosechados en el último año. Su química con Triverio fue la gran carta competitiva del proyecto.

Es cierto que nadie duda de la calidad del colombiano, pero las lesiones han mermado su rendimiento. Sea quien sea el siguiente entrenador, hay pocas dudas sobre el papel preponderante que Uribe deberá tener, aunque tendrá que superar todos los problemas físicos para situar el techo del nuevo Toluca entre los mejores de la Liga MX.

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