Rubén Israel se tomó en serio la pretemporada. Tan en serio que un partido le bastó para fascinar. No obstante, aquel debut dejó una duda que no admitía espera: cómo sacar lo mejor de Jonathan Estrada. Lograr un sistema que lo encontrase en su zona, la zona del último pase. Pero Israel descartó la solución más lógica. Pasaron los partidos y Rafael Carrascal fue perdiendo minutos. ¿Quién tendría un rango de pases suficiente para nutrir a Jonathan Estrada sin sacarlo de su zona de influencia?

Israel advirtió que no hacía falta un organizador en la medular. No hacía falta porque Millonarios no tiene problemas para pasar a campo contrario. El balón ya se hallaba ahí, más precisamente en las bandas. Es lo normal si se cuenta con dos laterales con una proyección ofensiva tan natural como lo son Déiver Machado y Lewis Ochoa. Había que encontrar esa pieza que fuera a la banda, reclamara el cuero para luego involucrar a Estrada en la jugada. En ese orden de ideas, Carrascal se volvió prescindible. Y David Macalister Silva cobró importancia hasta convertirse en la piedra angular de este Millonarios.

Por su movimiento de banda a banda, Macalister Silva es indiscutible para Rubén Israel

Macalister Silva es posiblemente el centrocampista que más kilómetros recorre actualmente en Colombia. Silva atraviesa el ancho de la cancha un sinnúmero de veces por partido. Lo mismo le da aparecer por derecha que por izquierda. El lateral que posee el balón, indistintamente si es Machado u Ochoa, siempre encuentra en Silva una opción de pase. Gracias a la capacidad de Silva para entregar de primera, los laterales no desaprovechan oportunidad para tirar paredes con él y así ganar la línea de fondo para levantar el centro hacia Rangel. Si hace falta más incentivos para dicha jugada, entonces cabe señalar que los laterales son libres para pasar al ataque: Macalister Silva termina por cubrirles la espalda.

Pero, ¿Estrada cómo entra en la ecuación? Aquí lo más interesante de todo. Cuando Silva abre su posición, Estrada, que también está abierto, se dispara hacia el centro con un movimiento diagonal muy difícil de defender para el rival. Así las cosas, Estrada busca los vacíos en el medio que va dejando el contrario mientras Macalister Silva los atrae hacia la banda. Y cuando Estrada recibe luego el balón ahí, en el centro, libre, Rubén Israel canta victoria para sí.

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