¿Qué hace ahí Roger? -Se pregunta el relator-. Martínez llegó hasta mitad de cancha para entrar en contacto con la pelota. Minutos más tarde convertiría un gol arrancando desde esa zona del campo donde encaró a más de 4 futbolistas en un recorrido de 40 metros.

Ese es Roger, un delantero que puede salir de la zona de referencia para entrar en su zona de confort. Un futbolista que odia estar en el área pero ama llegar a ella. Prefiere dar vueltas por la cancha y no limitar sus movimientos en un lugar en el que también es letal. Los pocos espacios resaltan sus virtudes técnicas.

Puede jugar como delantero centro, segunda punta o extremo

Las cualidades de Roger son comunes de encontrar en los futbolistas colombianos pero no todas reunidas en un mismo jugador. El cartagenero es quizá el más completo de su generación. Resulta una tarea complicada robarle la pelota cuando juega a espaldas; un reto vencer en velocidad una vez impone su ritmo e incluso moverle cuando va por los aires. Lo que roza lo imposible es arrebatarle el cuero cuando lo cubre, estás junto a él pero lejos de la pelota. Su corpulencia le lleva a proteger el balón con sobrada seguridad.

En Racing está acostumbrado a arrancar un par de metros detrás del 9 -Milito o López-

En transición ofensiva los desplazamientos de Roger no siempre van en dirección al arco. Su lectura de juego es fantástica para realizar movimientos inteligentes sin balón y establecer conexión en la base de la jugada. Martínez aparece entre líneas y suele tirar innumerables apoyos, lo hace entre mitad de cancha y el último cuarto. Lanza pocos cerca al área. Recibe generalmente de espaldas pero gira con absurda facilidad dejando en ridículo a quien le marca; cuando va a las bandas, suele recibir perfilado y pasar hacia dentro para extender la continuidad de la jugada o fácilmente sacar un remate. Tiene un tiro de media distancia muy bueno, un imponente golpeo, la pelota viaja rápido y con colocación. El último recurso utilizado cerca de la línea de cal es desbordar, escasamente derrama un centro en carrera.

El escenario donde mejor estallan sus habilidades: contragolpes

Roger Martínez puede ser quien guíe el ataque conduciendo en velocidad y con espacios. Su potente arranque genera ventajas inmediatamente. Una conducción llena de driblings, regates, frenos y enganches hace su ruta indescifrable al encarar. Los operativos para detenerle se pueden ver frustrados cuando saca un pase en recorrido al lugar justo y con la tensión necesaria para que su compañero defina. Si él es quien acompaña el contraataque su capacidad para leer las jugadas le llevará a ubicarse en el espacio indicado para recibir con libertad y poder definir con lucidez -con cualquier pierna-; la derecha es un arma mortal. Entiende bien el juego… pero hay un lunar también en él: la confianza en sí mismo contradictoriamente le lleva en ocasiones a fallar. Excedido, por momentos, en el transporte del balón.

21 años. Es una realidad, una ventaja y un parte de tranquilidad que haya un futbolista como Roger para el país. No es una joya sino una completa joyería. Martínez estará en unos meses en Europa y en unos años con la Selección Colombia en una Copa del Mundo.

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