Analizar a Kevin Salazar se ve condicionado, inicialmente, por su físico. Es un futbolista de 20 años, sí, pero con el cuerpo de un adolescente. No obstante, mentalmente sí refleja su verdadera edad. Refleja que sabe mucho de fútbol y refleja qué clase de futbolista es. Kevin ya está en Primera y, aparentemente, se quedará mucho tiempo con nosotros. Es el jugador que gusta en el país, del paladar del hincha colombiano. Ágil, asociativo y técnico. Sea cual sea el día que juegue, Salazar produce adicción. Hechiza a todo el que lo ve un ratito. Disfrutémoslo mientras podamos.

Entrando en análisis, Kevin Salazar es un enganche que depende de la libertad. Para caer a banda a combinar, para bajar a recoger balones de los volantes de primera línea, para jugar de cara a los pivotes rivales, o sencillamente para dar ese pase entre líneas decisivo. Salazar es muy hiperactivo. La muestra está en que cada ataque de Fortaleza, si no pasa por sus botas en cierto instante, se atasca. Se encierra. Nadie tiene su talento y su tacto para tocarla. Y además, cuando la jugada lo permite, ofrece un cañito o un recorte de cintura. Divierte.

Kevin Salazar es creatividad y diversión a la vez

Nilton Bernal le propuso un escenario acorde a lo que él pedía. Pese a que Salazar tácticamente aún no está listo por razones lógicas, el entrenador ha sabido darle un sitio sin pelota. En varios partidos donde Fortaleza ha jugado en 4-3-1-2, su posición debería ser por delante de los tres centrocampistas y por detrás de los dos puntas. Sin embargo, Bernal le pide que cumpla funciones de un punta; no tiene la obligación de pasar la línea del balón y de desvivirse por perseguir a un rival. Por lo dicho en un principio, todavía se ve amarrado por su físico. No está para correr 90 minutos, ni para chocar. Ni mucho menos para saltar. Está para alegrar con el marrón y para tomar oxígeno sin él.

Fortaleza depende excesivamente de lo que haga

Estamos ante un jugador especial. No llegó por casualidad al sitio que ocupa, sino por lo que es hoy y por lo que promete llegar a ser. Kevin Salazar se juega su lugar para los Juegos Olímpicos de Río, intentando así llamar la atención de Carlos Piscis Restrepo. Dura un gran tiempo en los partidos y expone un fútbol vistoso cuando juega suelto. Por eso Bernal sonríe cuando Salazar la controla. Y lo mejor de todo: maneja ambos perfiles. Es otra cosa y está en nuestra Liga.

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