Atlético Nacional se acercó a los octavos de final de la Copa Libertadores tras vencer 2-0 a Peñarol en casa. El resultado les permitió a los colombianos tomar cinco puntos de ventaja frente a su más inmediato rival en el grupo, Sporting Cristal, a falta de nueve por disputarse. De la mano del sensacional Marlos Moreno, un explosivo Alejandro Guerra y un gran Víctor Ibarbo, volvieron a sorprender a propios y a extraños y se siguen consolidando como uno de los favoritos para llevarse el torneo de clubes más importante de América.

Peñarol saltó al gramado del Atanasio Girardot con la intención de evitar que los jugadores rivales tuvieran espacios para tocar y correr. El carbonero se replegó desde el comienzo. En este contexto, Nacional comenzó a sortear sus opciones para intentar anotar.

Rueda mandó al campo a Armani, Bocanegra, Sánchez, Henríquez, Díaz, Mejía, Pérez, Guerra, Moreno, Ibarbo y Copete

La primera alternativa para romper el cerrojo rival la ofreció Alexis Henríquez. El central samario aprovechó que Alexander Mejía se metió entre los centrales para salir de su posición, cruzar la mitad de la cancha y mandar balones largos a espaldas de los defensores de Peñarol. Por perfil, sus pases siempre llegaban a la banda derecha donde aparecían Bocanegra, Moreno e Ibarbo. De este modo Nacional tuvo varias chances para anotar que no se hicieron efectivas por la falta de puntería y las apariciones oportunas de Gastón Guruceaga.

La segunda opción la dio Sebastián Pérez y los jugadores de ataque. Toques de primera intención, recepción entre líneas, arrastre de marcas y velocidad para aprovechar el poco espacio que había. La fórmula, que viene utilizando el equipo desde que  Reinaldo Rueda llegó el año pasado, le brindó otra alternativa a los colombianos que, sin embargo, tampoco funcionó para abrir el marcador.

La tercera alternativa fue la de los remates de media distancia. Y es que a pesar de haber sido la opción menos utilizada, con ella Nacional puso el 1-0 y cambió el rumbo del encuentro. Un remate de Daniel Bocanegra, que terminó dentro del arco de Guruceaga, fue vital para que el elenco verdolaga pudiera dominar a placer el partido porque se comenzaron a abrir los espacios en las cercanías del área contraria.

Nacional mantuvo el arco en cero otra vez

Peñarol, sin ideas ni orden, trató de atacar y se encontró con una máquina de contragolpes que solo necesitó de cinco minutos para aumentar el marcador. Víctor Ibarbo, que jugó su mejor partido desde que regresó, hizo un truco de magia, un enganche espectacular, que dejó a Marlos Moreno de cara al arco para anotar su tercer gol en la Copa Libertadores y seguir consolidándose, a sus 19 años, como una de las grandes promesas del fútbol sudamericano.

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