El cambio que ha pegado Sebastián Pérez con Reinaldo Rueda es sumamente importante para evaluar su carrera profesional. Pérez no es a día de hoy lo que hace dos años prometía ser. Es otro futbolista. La transformación como futbolista es, primero, evidente y, segundo, consagratoria. Sebastián puede definir tranquilamente a esta versión de Atlético Nacional. Lo vale. Y tiene la autoridad de sostener cualquier debate sobre quién es el mejor mediocentro de la Liga Águila a 5 de marzo del 2016. No es broma.

A Sebastián Pérez lo conocimos a fondo en aquella Selección Colombia sub-20 de Cristian Bonilla, Felipe Aguilar, Juan Fernando Quintero, Jhon Córdoba y compañía. Era el centrocampista que, a priori, debía guardar la posición, la postura. Era el típico “mediocentro posicional”. Lo digo entre comillas porque era indisciplinado e impulsivo defensivamente. Hablaba mal de él que José Leudo, su copiloto en la sala de máquinas, manejara los impulsos y le custodiara la espalda. A Pérez le daba lo mismo la altura de la posesión rival; iba a por la pelota, con los dientes afilados. Y si al primer acto no conseguía robar, pues corría por ese premio. Por ésta y otras razones no llegó a ser ni la segunda opción de Juan Carlos Osorio, por detrás tanto de Alexander Mejía como de Diego Arias.

Que el sumar u organizar desde el pase no confunda con el crear

Sin embargo, el arribo de Rueda a la casa verdolaga tenía como propósito depositar un rol pilar en Pérez. Por sistema y función, Sebastián Pérez se potenció. Con un Atlético Nacional más versátil, entra a las bases del estilo: respeto al papel participativo de los centrocampistas de primera línea en salida de balón, elevados porcentajes de posesión y mayoría de toques en campo ajeno. Pero, sobre todo, estos patrones le brindan al antioqueño, además de jugar de cara, sumar desde el movimiento y, posteriormente, desde el pase. En condiciones normales, extiende el espacio asociativo, dinamiza el ritmo de la circulación o cambia de orientación. Ofrece ritmo. Es decir, contribuye calidad en la jugada. Todo con una lectura de juego que hoy por hoy no poseen más de tres jugadores colombianos en esa posición.

Lo mejor: controla los nervios del robo adelantado

Su toma de decisiones se origina 20 metros más arriba que antes. O sea, debería acusar dificultades para pensar, actuar y organizar. Pero no. Hablamos de un centrocampista de carácter versátil que urge, en promedio, de 50 pases por partido en muchas zonas del campo, disponiendo el dónde y el cómo en varias fases del juego de Atlético Nacional por su técnica. Asimismo, pese a jugar más tiempo en posiciones adelantadas, está manejando la ansiedad de ir agresivamente a recuperar la pelota o constantemente al choque. Sebastián Pérez ya está aquí. Es el producto terminado de Reinaldo Rueda. Y como Daniel Torres o Gustavo Cuéllar, es potencial para la absoluta.

3 comments

  1. Me parece que Mejía no es el complemento que Pérez necesita, o por lo menos no reune todo lo que debería. En salida de balón si cumple una buena función dando el primer pase; pero en defensa, Mejía es muy impulsivo y sale en busca del balón dejando el hueco a su espalda. Arias que es un poco mas ordenado, tiene mucho menos habilidad para dar el primer pase.

  2. Bueno, decir que Sebastián siempre siempre mejora la jugada me parece exagerado. Pérez está sumando desde su aporte al ritmo. Es brutal la cantidad de veces que puede tocarla en una jugada, pero no siempre para bien.

    El paradigma de eso en Colombia me parece Rafael Carrascal; mejora la jugada con cada toque, aunque no dé tantos como Pérez porque Millonarios está lejísimos de poder imprimir un ritmo alto con pelota, cosa que sí posibilita Pérez en Nacional.

    Pero bueno, esta versión de Sebastián es impresionante respecto a lo que habíamos visto hace dos años. Ha crecido muchísimo. Y hoy puede seguir ratificándolo. A ver.

    1. @ Sebastián Duque

      Yo sí creo que Sebastián Pérez está mejorando la jugada. Partidos como Tolima o Junior (playoffs, ida) del semestre pasado lo demuestran. Con un simple cambio de orientación, con un pase hacia atrás como fórmula para reorientar la jugada, o con un pase vertical. Evidentemente su pase no tiene la tensión suficiente para destacar como Rafael Carrascal, Gustavo Cuéllar o James Sánchez, pero Reinaldo Rueda es testigo de lo que mejora su Atlético Nacional cuando él se anima a distribuir.

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