Decidido y sin complejos. Independiente Santa Fe saltó a la cancha del Arena Corinthians dispuesto a todo. El león se propuso recuperar el balón donde Luis Manuel Seijas señalara. Y eso fue muy, muy arriba. Desde el primer minuto, Santa Fe quiso plantarse en campo contrario. En Brasil. El grado de ambición dice mucho del nivel de confianza que atraviesa el equipo de Gerardo Pelusso. Luego hubo tiempo para medir cuestiones puramente futbolísticas, que no fueron menos.

El gran nivel de confianza que sugería el planteamiento inicial se vio traicionado por simple y llana descoordinación. Seijas, en compañía de Ibargüen y Gómez, lograban incomodar la salida de balón de Corinthians. Entonces los brasileños advirtieron la oportunidad para sacar provecho de la espalda de Seijas. Y aquí surgía la mencionada descoordinación: ni Gordillo ni Balanta estaban en condición de auxiliar a Seijas porque no lo secundaban en sus esfuerzos en campo rival. Fue Giovanni Augusto quien jugó a placer en aquel espacio entre líneas. Jugó a placer durante 15 minutos, cosa que en el fútbol es una eternidad. 15 minutos en que parecía fácil franquear el mediocampo cardenal y esto hizo mella en los ánimos.

Santa Fe se sostuvo por Mina y Tesillo

Pero Santa Fe jamás se vino al piso y los centrales son grandes responsables en esto. Tesillo y Mina supieron corregir cada ventaja que concedía la desincronización de la banda izquierda. Finalmente Seijas renunció a la presión alta y con él abajo, Santa Fe se organizó mágicamente. Con un Giovanni Augusto menos libre, Corinthians debía variar su repertorio. Y así lo hizo. Su ataque fue tan intenso y fluido que podemos afirmar sin duda que Giovanni Augusto, Guilherme y André han sido los rivales de mayor nivel que ha enfrentado Pelusso en Santa Fe. Jamás fue puesto a prueba de semejante manera. Por eso el 0-0 finalizado el primer tiempo habla maravillas de Santa Fe.

La salida de Sergio Otálvaro descompuso el plan que tan bien funcionó en la primera mitad. Santa Fe debía volver a la presión alta, ya no por ambición, sino por obligación. Era necesario presionar arriba nuevamente si bien había que evitar que el reposicionado lateral, Juan Daniel Roa, no pasara apuros en defensa. En ese sentido el plan funcionó, pero Santa Fe perdió el control del partido al entrar en una disputa de ida y vuelta ante un equipo que se sabía competente en la materia. ¿Restarle mérito al primer tiempo en Brasil? En lo absoluto.

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