El sonido de la cafetera, las mañanas con la neblina justa que permite solo unos pocos rayos de sol y una sensación combinada con el aroma propio del Calcio son el preludio de la mejor música del fútbol: la italiana. Cuando la pelota habló otro idioma, el café siempre supo distinto. Viéndolo hacia atrás es extraño que todo el ritual fuese siempre acompañado de oído con la musica delle parole e una palla. Le añade nostalgia que estos tintes de melancolía solo se mantengan en el campo; el sonido seco del contacto con la pelota, el sol naranja del mediodía piamontés y un gol tardío que madura con el tiempo, amenazando incluso con no llegar nunca, son el más bello paisaje que una atmósfera de fútbol pueda ofrecer.

Resulta difícil atribuir una única razón por la que los futbolistas, más allá de que su rendimiento dependa mayormente de la pizarra del entrenador, se sientan más cómodos con un fútbol u otro o en un sitio determinado. Sin duda hay un factor intangible, un feeling con el ritmo de los partidos y la estrategia propia del equipo que crean un ambiente en el cual es más favorable desarrollar la intuición y la toma de decisiones. Sin embargo, no hay nada más importante que la comprensión por parte del director técnico de ese patrón rítmico de cada futbolista. Qué más es un entrenador que un generador de contextos. Juan Guillermo Cuadrado reencontró un viento favorable que le permite, por fin, formar parte activa de un equipo de élite.

La Juventus, y el Calcio, son un bálsamo en el desarrollo del juego del colombiano

¿Qué le ofrece la Fidanzata d’Italia a Cuadrado? Para empezar tiene volumen de juego en los delanteros, que se toman licencias creativas y son capaces de combinar más allá de ser definidores. Además, cuenta con un mediocampo más dispuesto a la distribución que a la creación –salvo Pogba, que puede hacer las dos cosas–, lo que alarga las posesiones. Si al final la gestación es larga, el espacio se va a generar en conjunto y Juan Guillermo no está obligado a hacerlo de manera individual. En consecuencia, sus intervenciones son variadas y no siempre explosivas, lo que suma incertidumbre –de la buena– cuando el balón está en sus pies. En la Juve no tiene problema en tocar para atrás porque la jugada no se va a disolver, por el contrario, como el sector izquierdo también puede ser profundo, se abre el espectro de soluciones.

En este fútbol, no necesariamente se le pide desborde y profundidad, y lo más importante, tiene opciones para decidir. Este detalle genera una sensación de armonía con el equipo y no de intrascendencia, percepción que lo acompañó en su paso por Inglaterra. Razones que con el paso del tiempo indefectiblemente provocan confianza en el futbolista. Ahora bien, la disposición táctica propuesta por Allegri le permite al equipo que Cuadrado pueda tener cierta libertad pero con un matiz: solamente cuando el equipo está en la zona alta del ataque, en las inmediaciones del área. La clave para esta independencia es que hay dos futbolistas que sí están atados a las cadenas: Marchisio y Khedira. Estos dos animales tácticos le dan a la Juventus libertad para que combine equilibrio y creatividad.

La Juventus es oficio defensivo, ritmo, equilibrio y talento, mucho talento.

Juan Guillermo Cuadrado madura de la mano con el partido. Sus presentaciones dependen de entrar en contacto con la pelota, de la fluidez del juego y de dónde pueda fluir con él. Por supuesto, no puede evitar entrar en baches y es ahí donde se espera su gambeta. En la Premier League se le exigía ritmo alto durante cada intervención en el partido. Producción, producción y más producción, y él tiene groove. Es una onda de sonido con altibajos, picos de ritmo, fusión con su entorno y llanos profundos de desvarío. Cuadrado es un volante con desborde y no un extremo de desborde. Podría participar en el juego más de lo que se le permite. Plantó su bandera de nuevo. En Italia está su música.

One comment

  1. Antes de tocar algo acerca del partido de hoy, felicitar a Carlos por su texto. Soy de los que disfruto mucho leyéndolo, como a todos mis compañeros. Pero discrepo con un detalle: Pogba no está dispuesto a distribuir ni a inventar. Esta temporada, donde se requerían dos pasos hacia al frente por parte del francés, sobre todo a nivel de volumen participativo, no está ni cerca de números y sensaciones. Si no fuera por Dybala, que está compensando en muchísimos registros creativos, la Juventus sufriría todavía más en Copa de Europa.

    A propósito del Juventus-Bayern, la clave de Allegri recae en optar por Lichtsteiner/Cuadrado y Alex Sandro, dos carrileros profundos y que canalizan el plan sistémico de la Juve cuando juega en 3-5-2: mucho juego por banda con centro lateral. No obstante, ante la baja de Chiellini, parece que la opción se cae por su mismo pesos y que lo más lógico a plantear sería el 4-4-2 con Cuadrado de extremo derecho. Allegri debería aprovechar, a priori, la debilidad del Bayern en el área para defender balones desde la banda (sin Boateng, Benatia, Javi Martínez y Badstuber).

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