Después de haber eliminado a Oriente Petrolero, Santa Fe solo tuvo que esperar cinco días para volver a jugar en la Copa Libertadores. “El Campín” esperaba por el campeón de la Copa Sudamericana y por el mejor equipo del fútbol paraguayo en 2015, el Cerro Porteño, que ahora es dirigido por el venezolano César Farías.

El árbitro del encuentro pitó y el balón rodó. Los primeros minutos fueron intensos y el balón casi no pasaba por el centro del campo. En Santa Fe, Leyvin Balanta y Sergio Otálvaro comenzaron a correr por las bandas, a desbordar y a generar peligro. En Cerro, el portugués Luis Leal estuvo muy activo y fue desequilibrante en ese tramo del encuentro.

Gerardo Pelusso mandó su 1-4-4-1-1 con Gómez como media punta e Ibargüen como delantero centro

Pasado el minuto quince, el encuentro comenzó a cambiar. Los paraguayos se replegaron y Santa Fe, con más ímpetu que orden, se hizo del dominio del encuentro. Sin embargo, las oportunidades para los cardenales no aparecían ya que Santana y Oviedo tenían controlado a Jonathan Gómez. También Otálvaro y Balanta estaban atados. El fútbol salía de los pies de Baldomero Perlaza y de Yeison Gordillo que, a pesar de tener muy buenas intenciones, no encontraban claridad en los receptores.

En los minutos finales de la primera mitad, el elenco bogotano, ya más asentado en terreno contrario, encontró la idea que le dio resultados en la segunda mitad y que, además, convirtió a Anthony Silva en la figura del partido. Gómez empezó a tirarse a banda derecha, Otálvaro comenzó a proyectarse e Ibargüen inició una tarea titánica dentro del área de Cerro Porteño.

Carlos Ibargüen sabe desmarcarse muy bien y remate al arco siempre que tiene la oportunidad de hacerlo

Santa Fe dominó y sometió a Cerro Porteño en la segunda mitad desde la banda derecha. Roa, Gómez y Otálvaro, que recibían balones de Perlaza o de Gordillo, se asociaron, enloquecieron al lateral izquierdo rival y mandaron centros al área para que Ibargüen intentara anotar. Si no hacían eso, devolvían el esférico a la zona central para que alguien probara con un remate de media distancia.

Al minuto 62, Gerardo Pelusso sacó de la cancha a Baldomero Perlaza y metió a Anthony Otero. Desde ese momento, Santa Fe perdió la intensidad con la que dominó en su mejor momento. La salida del volante supuso el regreso total de Gómez al centro y ató, de paso, a Gordillo en el círculo de la mitad porque de haber salido de ahí, el equipo hubiera quedado partido en dos cuando Cerro recuperara el balón.

Santa Fe perdió claridad con la salida de Perlaza pero siguió dominando

Al final, los cardenales no pudieron anotar y comenzaron su andar por la fase de grupos con un empate en casa. Sin embargo, los dirigidos por Gerardo Pelusso dejaron una imagen muy positiva frente a un rival que se replegó y que logró su cometido de no recibir goles. En los próximos partidos, Santa Fe tendrá que ser más efectivo de cara al arco si quiere ganar. Seguramente el “factor Mina” pueda ser determinante.

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