Y con Rangel, ¿quién? Digamos que hay que partir de la forma en la que el equipo va a jugar, por supuesto que dependerá del rival y también de la estrategia que utilice el técnico uruguayo en cada partido. Bien es sabido que cuando tienes variantes puedes apostar a varias estrategias que potencien las cualidades del mayor número de futbolistas posible. Israel, como cada buena historia, tiene dos caras.

La primera es asumir el protagonismo del partido. Esto supone atacar con el manejo de la posesión, intentar encerrar al equipo rival en su arco y presionar alto luego de la pérdida. En resumen, jugar en función de la relación con la pelota. Para esto, la opción más lógica es Jonathan Estrada. Es altamente conocido su nivel de mediapunta, posición en la que además de lo destacado de su juego tiene un detalle que puede ser diferencial para que marque diferencias: pisa la pelota. Es un futbolista con la capacidad de pisar la pelota. Ojo, no es poca cosa, sobre todo en las inmediaciones del área. Esto le permite cambiar de opinión en una misma jugada y engañar. Sí. Eso. Engañar. Eso tan importante cuando el rival está ordenado. La otra cara es el repliegue y la transición o el juego en función del espacio. Aquí la ecuación cambia y el nombre elegido es el de Yulián Mejía. Continuador por excelencia, Mejía es un jugador con buen pie, además de verticalidad y llegada en segunda línea. Se ubica según la necesidad del ataque y puede elegir cómo y por dónde hacerlo sin que esto signifique que baje su eficiencia.

Tanto Estrada como Mejía aportan soluciones y potencian a Rangel

Entonces, volvemos a la pregunta inicial: ¿con quién acompañamos al delantero? Hay que mencionar antes que todo que Rangel está recuperando su nivel antes de la lesión, que por cierto le produjo un final de torneo irregular y con sabor agridulce. Como consecuencia, en las dos presentaciones ha dejado detalles que permiten pensar que puede acoplarse a ambos estilos de juego. Aunque le exigen movimientos distintos, y en uno indudablemente va a destacar más que en otro, tiene las capacidades para hacer peligrosos los ataques azules cualquiera sea la cara que elija Israel. Claro, si decide ocultar la mezquina, marcará más goles debido a sus buenos movimientos en el área. Seguramente hará que Maxi Núñez luzca enviando centros, o hará pases-gol las intenciones de Estrada y Machado. Sin embargo, si esconde la ofensiva, la-que-le-gusta-a-la-gente, habrá intangibles. Con la segunda cara, Rangel probablemente influirá en el tiempo y en el espacio más que en los números. Desglosemos: bajará balones largos ubicándose en todo lo amplio del ataque, aguantará con el cuerpo la marca de los defensores mientras espera compañía y luego dará continuidad al ataque descargando con sus compañeros. Tiempo y espacio. En el fútbol estos detalles son valorables porque sin ellos, no solo el juego sino el debate, se torna monótono y previsible. El juego pierde colores y formas. ¿Cómo se miden? Observando con atención.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *