El juego por las bandas ha caracterizado a Santa Fe, por lo menos, en el último año. En la banda derecha cuenta con Sergio Otálvaro, un lateral apto para crear. En la banda izquierda cuenta con Leyvin Balanta, un zurdo potente y veloz que por lo general termina ganando la línea de fondo. Las bandas son fundamentales para entender a este Santa Fe: por derecha triangula; por izquierda desborda. Y si Santa Fe usa permanentemente las bandas, esto no ha de ser visto como un acto de necedad, pero sí de potestad. Es difícil contener a Santa Fe por las bandas. Y ellos lo saben.

Al equipo de Pelusso le faltó combinar las bandas con juego por dentro

Pero, claro, hay rivales que logran lo difícil, como fue el caso de Oriente Petrolero. Los bolivianos no tardaron en aumentar la guardia por fuera y parecían contener a Santa Fe. En ese preciso momento en que el rival se ve obligado a abrirse, surgen las posibilidades por dentro. Entonces Seijas se tiró más al centro y Gómez retrocedió unos metros para mostrar el camino.

Lo cierto es que Santa Fe no prosperó en el intento. ¿Las causas? Dos. La primera: ni defensa ni mediocampo están preparados para salir de atrás por el medio, a pesar de William Tesillo. La segunda: Jonathan Gómez no tuvo un buen partido y esto va en detrimento con la calidad de los pases en el centro del campo.

Santa Fe sigue proyectando seguridad

Para el segundo tiempo, la ventaja holgada en el marcador global sirvió de excusa para que Santa Fe exhibiera su mejor faceta: esperar y emboscar. Este equipo parece un especialista en la materia, ahora más que nunca. Claro, hoy todos son 6 meses más experimentados en esto de competir internacionalmente.

Santa Fe se clasificó a fase de grupos de Copa Libertadores y ya tiene su primera asignatura pendiente. Por fortuna están las bandas. Pero, sobre todo, la pelota quieta, que parece incontenible y dará tiempo a que Jonathan Gómez alcance su mejor forma.

2 comments

  1. Tengo por comentar dos cositas, Juan.

    1) Me encanta que enfatices en la banda derecha de Santa Fe como su carril de triangulación. Pero, sobre todo, se está resaltando con la presencia de Sergio Otálvaro, un lateral asociativo y con cierta influencia en el centro del campo. Igual me parece una decisión acertada por parte de Gerardo Pelusso, pues nivela la penalización en la base de la jugada con Yeison Gordillo y Baldomero Perlaza.

    2) Santa Fe, pese a las lógicas limitaciones en salida de balón, está intentando cositas. Muy pequeñas, pero se está atreviendo a crear desde atrás. Evidentemente, William Tesillo da un saltito de calidad en esa tarea. Creo que la presencia de Jonathan Gómez lo permite, pues el equipo le entregue o no la pelota con alguna mínima ventaja, el argentino la terminará creando.

    1. Claro, tú lo has dicho. Otálvaro compensa esa falta de salida de balón del mediocampo. ¿Qué sería de Santa Fe sin él? Pues la única forma de pasar a campo contrario sería el pase largo cruzado de Mina a Balanta. No me parece mal recurso, pero lo de Otálvaro le da otra cadencia al juego.

      Sí, Otálvaro tiene enfrente a Perlaza y Roa, dos tipos que desbordan y esa triangulación también resulta en profundización. Pero, ¿y si el rival se abre? Fue lo que pasó ayer. Por eso Jonathan Gómez tiene relación directa con la salida de balón. Él es el llamado a desahogar el juego por la banda derecha. Él es el llamado a acercarse a Otálvaro, cosa que pedía el partido de ayer, y no alejarse de él como terminó pasando y razón por la cual no me pareció un buen partido el suyo.

      ¿Esperamos mucho de él? Para nada. Es algo que ya ha hecho. Me viene a la mente su partido en Tunja. En otras palabras, Gómez tiene una función muy importante hoy por hoy. Si tiene una mala noche, el equipo lo siente.

      Aunque también hay que guardar proporciones. Si no estoy mal, el de ayer fue apenas el segundo partido de Copa Libertadores en su carrera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *