El DIM-Junior era un partido de corazonadas. Con la cantidad de material, en ataque, que tienen ambos equipos, el partido mantenía a los espectadores con un pálpito constante de que el gol podía llegar en cualquier momento.

El Medellín cree en el juego vistoso, en un fútbol estético. Por otra parte, el Junior es dinamita. Es un equipo altamente inflamable que se siente cómodo esperando y teniendo campo abierto por delante.

El «poderoso» venía de empatar con Bucaramanga en la primera fecha mientras que el «tiburón» derrotó al Huila

Así las cosas, el partido se presentaba muy atractivo y no decepcionó. Los dirigidos por Alexis Mendoza salieron a asfixiar al DIM en el Atanasio Girardot. El conjunto paisa lo sintió, estaba incómodo, impotente. No encontraba una forma clara de hacerle daño al equipo visitante y los encargados de imaginar en el conjunto local estaban perdidos por culpa del trabajo táctico que llevó a cabo el equipo tiburón.

Leonel Álvarez pone gran responsabilidad en Daniel Torres. Él es el ancla del equipo. Donde se para es la señal de donde pretenden recuperar el balón. Sus pies son los que direccionan los ataques, juegan por donde él dice y al ritmo que él marca. El problema se radicó ahí, ya que cuando levantaba la cabeza para accionar pases entre líneas todos los volantes estaban en condiciones precarias para recibir el balón. Esto fue gracias a un plan defensivo exhaustivo que planteó el Junior de Barranquilla. No importa el nombre, en el cuadro tiburón todos defienden. Jarlan y Vladimir corrieron las bandas una y otra vez, para tapar los costados en defensa y para llegar con sorpresa en ataque.

El Junior es dinamita. No necesita construcción para generar peligro. Le gusta el vértigo en ataque. Fue por eso que cuando el Medellín instaló sus jugadores en el campo rival, el Junior mejor se sintió. Recuperaba el balón y no había mucho que pensar, la explosión iniciaba con un balón largo al espacio para Ovelar, Toloza o los dos mediocampistas mencionados anteriormente.

Puede ser alarmante lo que se vio hoy del Medellín

Los ataques que generaron no fueron la respuesta de un ataque elaborado, fueron más una reacción lógica a todo el talento que hay en el equipo. Sin embargo, tampoco es para condenar a los dirigidos por Leonel, ya que el Junior ha demostrado desde la llegada de Mendoza que es un equipo supremamente serio tácticamente.

Es muy temprano para dar grandes conclusiones sobre este Independiente Medellín. Hay mucha materia prima y es por eso que a Leonel Álvarez se le vienen días de mucha meditación. Tiene que lograr que todos esos talentosos construyan un discurso fluido de buen juego y que su fútbol domine los encuentros.

El Junior será otra vez favorito. No hubo grandes cambios en el equipo que llegó a la final del año pasado, el proyecto es claro y los jugadores lo entienden.

No queda más que esperar. La corazonada con estos dos equipos tiene a sus hinchas de pie en todo momento. Son dos conjuntos preparados para hacer daño, para llegar lejos en este torneo. Esperemos por el bien del espectador que el DIM encuentre su juego y que el Junior no pierda su rumbo.

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