Con 23 años de edad, Felipe Aguilar tiene que dejar de ser una promesa y convertirse en una realidad. En su regreso a Atlético Nacional, el defensor tendrá la oportunidad de romper con una estirpe maldita de centrales nacidos Medellín y formados en la cantera verdolaga cuyas carreras no tuvieron el alcance esperado, por lo menos, hasta ahora.

El central jugó tres años en Alianza Petrolera y allí se consolidó como uno de los pilares de un equipo que ya eludió, en gran medida, el descenso y que clasificó por primera vez a la ronda final de la liga el semestre pasado después de haber protagonizado el torneo durante toda la fase regular. En el cuadro aurinegro jugó 78 partidos y anotó 4 goles.

El interrogante

Aguilar viene de un equipo muy ordenado en el que se priorizaba el orden defensivo antes de cualquier cosa y que, además, contaba con una serie de jugadores que entendían a la perfección la función que debían cumplir para que al equipo no le anotaran; así forjó Alianza Petrolera el mejor sistema defensivo del campeonato.  Si bien su labor no pasaba desapercibida, pues él fue uno de los mejores defensores del torneo pasado, el trabajo colectivo de Alianza minimizaba su campo de acción.

La gran pregunta que surge entonces es el modo en el que va a lidiar con el desorden defensivo que presenta en ocasiones su nuevo equipo. Si bien Nacional ha mejorado mucho esto con Reinaldo Rueda y la situación no se da de modo tan frecuente como antes, la naturaleza de juego de sus compañeros hace que esto sea posible algunas veces.

En este contexto, Aguilar se caracteriza por ser un defensor complicado de eludir en el uno contra uno debido al buen posicionamiento de su cuerpo a la hora de marcar. Esto le permite al equipo reacomodarse cuando está retrocediendo o mantener el orden cuando está defendiendo; es un especialista ralentizando ataques rivales. Para Nacional esto va a ser fundamental porque a diferencia de los otros centrales del equipo, el ex-Alianza suma a esta tarea velocidad y logra apagar incendios.

Otras virtudes

Otro de los fuertes de Aguilar es la precisión a la hora de anticipar. En este punto vale la pena recalcar de nuevo la manera en la que ubica su cuerpo, pues cuando los rivales tratan de pasarlo encuentran una tarea difícil de hacer porque él se posiciona bien. De esto se desprende otra virtud. El central recupera y sale rápido. A pesar de no ser el jugador mejor dotado técnicamente con balón, el equipo se ve favorecido porque sus salidas desahogan, acaban con la presión rival.

En el tema del juego aéreo, el antioqueño es una garantía en defensa. Sus 190 centímetros de altura le permiten gozar de ventajas frente a la mayoría de defensas del rentado colombiano.

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Felipe Aguilar ha hecho parte de todos los procesos juveniles de la Selección Colombia y está ante la oportunidad de mostrar que puede dar el último salto, en especial si tenemos en cuenta que el equipo de José Néstor Pékerman está atravesando un cambio generacional. Para hacerlo tendrá, primero, que consolidarse en Nacional y, luego, mostrar que está por encima de los demás defensores centrales de la Liga. Un trabajo duro, sin lugar a dudas.

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