Hablar de mecanismos y automatismos naturales a esta altura del año no queda nada bien. De hecho, la fluidez de los movimientos y la coordinación de los comportamientos no es la misma en enero que en mayo, por ejemplo. Sin embargo, quien más evidenció en la Superliga tener las ideas claras fue el Atlético Nacional de Reinaldo Rueda. Y sin varios de sus titulares y estandartes del último año.

Quintero no se vio superado jamás, únicamente en el 1-0 por Bocanegra

Para tocar algo del partido, lo permitido, el Deportivo Cali demostró las mismas falencias del último campeonato: juego centralizado, ataques sin aceleración, interior izquierdo dubitativo… Es decir, las sensaciones no mejoran. No obstante, Fernando Castro debió salir ligeramente feliz con tres notas: Juan Sebastián Quintero, Felipe Banguero y Daniel Giraldo. Por parte del central, planta y poso; por parte del lateral, autoridad del carril zurdo; por parte del centrocampista, peso en la iniciación y pases llenos de sentido. Parecen haber ligeras mejoras, como la sonrisa del Pecoso.

En Atlético Nacional, de quien profundizaremos individualmente más adelante, cabe resaltar la articulación de los elementos; o sea, de los futbolistas. A menor velocidad todo, pero el equipo no padeció del parón navideño. El sistema no se alteró, salvo un pequeño matiz: Jonathan Copete aportó, partiendo desde la izquierda, juego pegado a la banda y en línea recta hacia el córner, a diferencia de los apoyos entre líneas y las conducciones interiores de Marlos Moreno. Ese fue el único detalle táctico diferente, pues el resto de la maquinaria funcionó casi igual.

Ruiz pide minutos con goles y mucho, mucho fútbol

Por último, vamos a tocar dos nombres. Dos rotundos nombres. El primero es Luis Carlos Ruiz. Aunque Nacional ya realizaba grandes cosas en ataque el semestre pasado, el samario fue capaz de mejorar en cantidad y calidad el sistema ofensivo. El delantero centro estuvo en constante movilidad, sumó a varias alturas, se mostró como opción asociativa, recuperó alguna pelotita y, por supuesto, marcó un golazo. El segundo, Andrés Felipe Ibargüen, recordó a Yimmi Chará en más de cinco ejecuciones, tanto en pie como en carrera. En lo colectivo, desarrolló el mismo papel del caleño, decidiendo entre el desborde exterior o el control interior. Seguramente, a este ritmo no demorará en encajar al sistema de Rueda.

¿Ruiz e Ibargüen serán dos piezas capitales para el 2016? ¿Luis Carlos dominará parte de la Copa Libertades como en la pasada edición? ¿Andrés Felipe decidirá resultados y ofrecerá un rendimiento llano? El año futbolístico dará la razón.

One comment

  1. Quiero toca algo aparte de Atlético Nacional. Quiero hablar específicamente del partido de Juan Sebastián Quintero. Pese a que en la única opción que lo superaron costó un gol, su actuación fue casi perfecta. Sumando en salida de balón, pachorra para duelos individuales ante diversos atacantes y, lo más interesante, mostrando carácter para dirigir la línea defensiva. Ni Germán Mera. Es decir, aparte de lo puramente futbolístico, no parece ser casualidad su capacidad de mandamás que tan bien demostró en la sub-20 colombiana. El chico está para grandísimas cosas. El chico es un proyecto interesante.

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