Vladimir Hernández llega en condición de figura a la Final de la Liga Águila II. Su segundo semestre del año es la afirmación del excelso estado de forma por el cual atraviesa. Vladimir Hernández es lo que se esperaba de él tras el abandono del barco de Giovanni Hernández: la pieza creativa. Tal condición es manifestada en el nuevo sistema de Alexis Mendoza: pieza intocable por su actual repertorio de fútbol. La condición espectacular e innegable de Vladimir Hernández.

Vlacho, como en el 4-2-3-1, parte inicialmente de extremo izquierdo en el 4-3-3 con un papel individualizado

En los 180 minutos ante Tolima se mostró el verdadero nivel de Vladimir. Más allá de su capacidad contragolpeadora, fue el único movimiento entre líneas del equipo, sobre todo en la vuelta. Este Junior, que trabajó toda una serie para prepararse ante Atlético Nacional y no vivir lo de la fase regular, se ha construido a partir de tres mediocentros. Este tema, que tiene una lectura más amplia, representa para Junior menos sufrimiento sin balón y una compostura cómoda para los interiores. Aquí el araucano pasa a asumir un peso significativo. Mientras Toloza profundiza por la derecha y Ovelar crea maravillas, Hernández se muestra como el escalón entre centrocampistas y atacantes, tanto por fuera como por dentro. La prueba final parece ir aprobándola, pues esto significará para Vladimir crecer definitivamente como futbolista. Dar el salto que debió realizar hace años.

¿Sabrá Reinaldo Rueda detener a Vladimir Hernández?

Posiblemente sea el Vladimir Hernández menos determinante en goles o asistencias, pero es el que suma con mayor asiduidad en el apartado táctico. En un Junior discontinuo en fase ofensiva y que respira menos etapas de posesión, el 16 es la continuidad. Aparte del crack paraguayo. Quizá algo insólito a principio de temporada contando Alexis Mendoza con Jarlan Barrera, Michael Ortega o Juan David Pérez. La clave en la ida y en los 180 por parte de Atlético Nacional será cerrar la móvil, productiva y correcta línea de pase del araucano. Impedirle controlar, girar, arrancar y agilizar, porque Junior ya tendrá tiempo para subir, alargar sus ataques y recoger la ventaja generada por Vladimir. Y esto sólo se puede conseguir a través de un dispositivo anti-Vladimir. Someter a Gilberto García, Alexander Mejía o Sebastián Pérez no es imposible. De hecho, es más posible de lo que se cree.

Por otra parte, partiendo desde la izquierda, carril que más minutos pisará, Roberto Ovelar será el apoyo de Vladimir como de los ocho jugadores de campo restantes. El paraguayo jugando de espalda, eliminando el anticipo del central derecho verdolaga –Óscar Murillo– con su lectura de juego y abriendo el espacio para la diagonal de afuera hacia dentro de Hernández, que quedará mano a mano con el portero. En este preciso momento, deberá aparecer el decisivo Vladimir Hernández. El inspirativo. El que ganaba partidos de julio a septiembre. De lo contrario, ante Atlético Nacional –una de las dos fases defensivas más sólida e inquebrantable del campeonato–, no será suficiente.

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