Durante el torneo ha visto desfilar en su zona de influencia variedad de volantes ofensivos y delanteros, con distintas características entre sí, y jugando bien con todos. Acoplándose porque el equipo lo requiere y, más importante, porque puede. Tiene con qué. Ese es Harold Preciado.

El ataque lo ha compartido, en su mayoría, con dos acompañantes: Mateo Casierra y Rafael Santos Borré. Casierra es un proyecto de delantero interesantísimo. Uno más de las prolíficas divisiones inferiores del Deportivo Cali. Su juego con Preciado puede ser muy productivo porque es un delantero que, pese a baches técnicos, resuelve bien, decide bien. Lo he visto asociarse, ser hiperactivo en los movimientos y descarado en las carreras al área. Maneja registros distintos y, aunque le falta rodaje en primera división y madurar como futbolista, no hay que perderlo de vista.

Santos Borré. ¿Qué decir que no se sepa ya? Entre los dos se reparten el juego de recepciones y continuidad del ataque. Borré es mejor futbolista que cualquiera que lo pueda acompañar y eso hace que las intervenciones de Preciado sean más detalladas. El barranquillero acapara más terreno y más balón, pero del iceberg siempre se ve solo un trozo. Preciado es un delantero completísimo y constante en su rendimiento. Cuando combinan son capaces de jugadas maravillosas, pero a Harold no se lo dimensiona lo suficiente porque Borré es tan bueno que le ahorra desgaste, trabajo y lo hace ver como un delantero centro puro. Así sea más que eso.

Preciado maneja de manera destacada y consistente casi todas las facetas del delantero centro moderno

Como no se le puede calificar sólo como un nueve de área, hay que evaluar su relación con las fases del juego. En transición ofensiva, su carrera para estirar el ataque en ruptura empieza cuando el balón está en la línea de volantes ofensivos, no antes, no después. No es un detalle menor: demuestra dominio del contexto de su equipo y conocimiento del espacio en el que se debe mover. El hecho de que el Deportivo Cali no cuente con un lanzador en el mediocampo lo obliga a esperar un poco más. Ahora bien, es raro verlo en banda en una transición. Sus desmarques diagonales tienen un límite: son tan horizontales como se lo permita la referencia del área grande. Es consciente de que su hábitat final es allí. Así salga, vuelve por puro olfato goleador.

Cuando no se puede correr y el equipo se estaciona en campo rival, se muestra siempre entre líneas para apoyar y darle volumen ofensivo a la jugada. ¿Qué tipo de recepción logra? Siempre su posición es diagonal a la posesión. Este movimiento toma siempre a los rivales de espalda y a los centrales demasiado lejos, así que le da un tiempo más para resolver. Lo interesante es que acá busca asociarse más que rematar o regatear, aunque bien podría hacerlo y no sería una opción descabellada.

Teniendo en cuenta que el doble pivote no filtra pases, no es creativo, los volantes ofensivos tienen que encargarse de este trabajo casi desde la línea media del campo. Por las características propias de estos, las presentaciones de Preciado varían. Mojica lo hace ver más vistoso, Roa le exige, y Benedetti le permite practicidad y comodidad. Harrison Mojica es experto en filtrar balones diagonales, aéreos o a ras de césped. Para efectos prácticos, a Preciado no le importa. Harold es especialista, como ya se dijo, en recepciones diagonales para apoyar, pero hay que verlo utilizando su cuerpo bajando balones y pivoteando un envío largo. Un espectáculo. Andrés Felipe Roa, por otra parte, exige devolución siempre que te involucra en el juego. Pasa y va. Así que, a nuestro protagonista, lo invita a descargar en pared hacia fuera y hacia delante, lo que lo puede tomar un poco retrasado cuando el balón llegue en forma de centro al área. Por último, Nicolás Benedetti. El volante de dieciocho años es, de los tres, el que más juego entre líneas genera de múltiples maneras. Además, es el más hábil en el regate, en el uno a uno y el más asociativo. Por consiguiente, Preciado tiene que hacer más labor sucia, más capolavoro. Trabajo de delantero centro: ir al área, fijar centrales y esperar que el balón llegue. Y llega.

Su influencia en el juego es insustituible

Su error más recurrente es intentar pasar largo en profundidad, acción que todavía no domina. Pero no se lo puede culpar. ¿Qué delantero en formación es, además, creativo en el pase? Ya lo perfeccionará. Mientras tanto debe ser paciente y participar en el juego tanto como le sea posible. Siempre cambia, siempre aporta, nunca el paso del balón por sus pies está de más.

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