En las huestes del Deportivo Cali la banda izquierda no encontró remedio en el segundo periodo del año en curso. Los impactos fuertes que han dejado convaleciente la posición se originaron desde la salida de Frank Fabra, pasando por la utilización por parte de Fernando Castro de varios jugadores jóvenes, hasta la imperiosa necesidad de brindarle minutos -confianza- a un jugador precoz como John Janer Lucumí, quien está creciendo en el fútbol dentro de un entorno que exige respuestas mientras toca la puerta con la intención de absorber al canterano.

El problema en el lateral izquierdo verde y blanco es agudo

Desde hace aproximadamente 3 a 4 años la banda izquierda del conjunto azucarero es similar a un espacio apoderado de telarañas y propio de un lugar en donde las exploraciones no han resultado exitosas. Y no lo han sido porque en ese periodo han desfilado jugadores que no jugaban en esa posición (Mera, Viveros, Payares, Johan Mojica), otros que no rindieron (Iglesias, Aguilar, Gómez) y algunos que quedaron a mitad de camino (Marín, Jarol Martínez, Domínguez). Además, la banda derecha siempre ha sido la fuerte, por donde los ataques toman vida y se lleva riesgo a la portería contraria. Dinámica que ha derivado en la sub-utilización del carril en cuestión, resultando casi una zona inhóspita en el juego de equipo verde y blanco desde épocas recientes.

¿Qué ha sucedido para que ante la calidad de la cantera no se consiga una solución para una posición determinante en el fútbol? Hace poco se contó con un nombre que, sin ser especialista, pudo haberse constituido como una aspirina para la plantilla. La razón de la marcha de Frank Fabra tras coronarse campeón con Deportivo Cali estuvo motivada, en primera medida, por una decisión técnica. El timonel del conjunto no veía justo la cantidad económica pedida por el jugador y decidió no contar con los servicios del zurdo proveniente de la cantera de héroes. Como segunda medida, a Fernando Castro el rendimiento no le sedujo. Y es en esto último en lo que nos enfocaremos.

Frank Fabra se fue entre dudas y certezas

Como plato de entrada, se debe decir que Frank Fabra aterrizó en la capital del Valle del Río Cauca para continuar su proceso de formación y crecimiento. Sus 23 años -edad al momento de llegar- son testigos fieles del proceso de evolución de un lateral con muchísima calidad, pero al que le faltaba por asimilar conceptos para conformar un conocimiento denso de la posición. El timming de sus salidas, mal posicionamiento, dudas en la toma de decisiones y falta de pericia para resolver acciones concretas en escenarios específicos (contra Millonarios en semifinales sufrió ante Maxi Núñez) fueron factores que, quizá, sembraron incertidumbre en la mente del mandamás del equipo y pusieron el sello a la partida. No obstante, se considera que su funcionamiento no fue la causa principal de la salida, y sí el tema económico.

El vacío dejado por el manizalita hizo que se recurriera a distintos nombres. La primer ficha en aparecer fue la de Harrison Canchimbo, al que el desenfreno y la falta de técnica terminaron por marginar de la plantilla profesional. Caótico, poco fiable e impreciso. Detrás venía un jugador canterano con experiencia en Selección Colombia como Jeison Angulo, pero al que en Deportivo Cali los nervios e inseguridades terminaron por quitarle el voto de credibilidad depositado en sus capacidades. Temeroso para proyectarse, inactivo en la colectividad y con dudas para cerrar en defensa.

Por último, la balanza se inclinó hacia John Janer Lucumí. Apuesta inesperada. Tan joven en contraste con su físico, Lucumí ha debido explorar la aceleración en que está envuelto el fútbol. Presionado por ser el paño de agua tibia en esa zona del campo, el canterano ha demostrado que a pesar de su corta edad cuenta con virtudes que aportan para que el grupo logre competir. Disciplinado, con buena lectura del juego, potente gracias a su contextura física, rápido y criterioso. A sus 17 años lleva ocho partidos como profesional -todos jugados en este final de año-, dato que sirve para entender cuál ha sido el estado al que ha llegado la posición dentro del club, a tal punto de recurrir a un principiante -uno más entre muchos- para que sea el protector de una de las andariveles del actual campeón en el Futbol Profesional Colombiano. Aprendiz que, por cierto, ha logrado cumplir con holgura a pesar de su ascenso inmediato a un contexto apremiante.

Héctor Quiñones vuelve a casa en 2016

Deportivo Cali tendrá para el 2016 un nuevo huésped en el lateral izquierdo: Héctor Quiñones. Canterano quien tuviera un paso fugaz por el equipo antes de cruzar el océano Atlántico para sumarse al Porto. Sus cualidades, recorrido y madurez, unidos al deseo por regresar a casa y encontrarse con su nivel, hacen que en el futuro la crisis que atraviesa la posición sea menos difícil de digerir. Receta que se requiere con urgencia para salir sin afugias al viaje por el continente sudamericano y su Copa Libertadores.

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