El campeón de América es el equipo más en forma de la zona Conmebol. Debe serlo puesto que cuenta con una generación maravillosa de jugadores y un entrenador en capacidad de sacar hasta la última gota de fútbol con la que cuentan sus futbolistas dentro de sí. Aunque su virtud más destacable y vistosa es el juego ofensivo, su faceta defensiva es tan fundamental como envidiable. Tiene un alto ritmo en transiciones y cuando se lo permiten, puede ser burlón en la posesión. Maneja amplios y variados registros del juego para dominar distintos sistemas (3-4-3, 4-3-3 e incluso ha probado en algún amistoso un 3-5-2) pero lo que no negocia nunca es la idea: la ocupación escalonada de espacios y la alta intensidad ofensiva y defensiva. Chile te lleva al límite de las posibilidades.

Chile 1Sampaoli usa dos tipos de posicionamiento del equipo para presionar: el primer sistema defensivo austral achica y presiona hacia los costados, es decir, prefieren que el rival juegue la pelota hacia los laterales para ahí ejercer presión hacia la línea de cal y encerrar al jugador portador tapando los receptores cercanos y así forzar una decisión rápida e imprecisa. La aventura individual es imposible, porque te están esperando.

Chile 2El segundo posicionamiento de presión del equipo chileno es expectante y agresivo a la vez, invita a dar un paso adelante antes del zarpazo, como un depredador esperando un movimiento en falso para atacar. La idea es mantener un equipo corto, que entre el jugador más adelantado y el más atrasado del equipo no haya más de 30-40 metros. Sampaoli es consciente de que la talla de sus defensores no es la mejor, entonces quiere alejar a los delanteros rivales del área.

El balón lo puede recuperar en dos partes del campo: en campo rival y en campo Chile 3propio. Cuando sucede lo primero, la necesidad de elaborar es más limitada y hay que actuar con velocidad, así que vamos con la recuperación en campo propio. El mago Valdivia ayuda en la salida formando un triángulo con Vidal y Díaz. Esto con el fin de dar apoyos a los defensores centrales y superar una posible presión del rival. Claro, partiendo de que el equipo quiere mantener la pelota en sus pies para construir su juego de ataque.

Chile 4Los volantes caen al lado de la cancha por donde el equipo quiere empezar jugando. Díaz y Vidal, normalmente, aunque con sus diferencias. El mediocampista del Hamburgo es un jugador de poca conducción de balón, técnicamente depurado, juega a un toque en los apoyos y cuando se gira, su primera opción siempre es buscar los extremos del campo al compañero más abierto para darle amplitud a la posesión. Director de orquesta sinfónica. Vidal no, Arturo es heavy metal. Es ritmo alto y constante. Es despliegue físico y técnico, cómo no, al servicio del equipo. Es quien convierte a Chile en un equipo de percusión potente y dominante. Aunque toca de primera si es necesario también es capaz de trasladar la pelota, donde minimiza el riesgo de perdida puesto que controla su cuerpo de tal forma que puede detenerse y proteger la posesión para buscar la falta o para apoyarse en un compañero. Sin él, cambiaría toda la partitura. De ahí el indulto. Así nada más.

Chile 5Valdivia es el jugador con mayor libertad sobre el campo, libertad tomada claro está, y libertad que Sampaoli, por ende, debió concederle al mago porque su aporte en creatividad y precisión es altísimo y se lo ganó, porque a veces hay que usar la balanza y cerrar los ojos. El diez busca su posición, aunque sin olvidar que su misión es dar el último pase con claridad, y es capaz de bajar a la base a desatascar un poco con su envidiable visión de juego y su calidad para manejar los ritmos. En el debe está su inconsistencia defensiva y como todo mago puede desaparecer del partido. Es un punto medio entre la alta intensidad y la música suave y de orquesta. Sí, Jorge Valdivia es reggae.Chile 6

La labor de los volantes en la salida del balón cuando Chile juega con tres centrales es importantísima y especial, porque la orden directa es que sean los centrales quienes tengan la pelota en sus pies y si no encuentran un receptor claro, deben recorrer metros conduciendo para que en cierto punto obliguen a quienes están cerrando el espacio a salir y es ahí cuando pueden filtrar el pase. Los volantes tocan pronto para los laterales, para los extremos o para Gary, el libero. No se entretienen en la base, ocupan posiciones centrales entre líneas y dejan a los centrales empezar jugando.

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En ese momento, los volantes centrales basculan para apoyar por el centro y desorganizar. Mediocampo a dos alturas.

 

Acá se cierra el circulo, porque la idea es solamente ocupar el área cuando la Chile 8pelota está en alguno de los dos extremos, mientras tanto hay un caos general organizado en el que se buscan generar ventajas para ganar por habilidad con Alexis Sánchez y el equipo a su alrededor. Teniendo dos delanteros hábiles en espacio corto, rápidos en el regate y con gatillo fácil, la idea es darles la mayor cantidad de espacio posible y multiplicar la cantidad de pelotas de las que van a disponer. Vidal, que estaba en la base, va a llegar. Eso seguro. Y Valdivia asiste.

Hay un eje fundamental sobre el que descansa la profundidad sobretodo en ataque posicional: el eje Alexis – Isla. Uno de los dos se ubica en el extremo y el otro ocupa posiciones interiores, así que deben tener la inteligencia tanto para ocupar los espacios y crear la línea de pase y la técnica para resolver en donde hay menos tiempo. Reducir en el análisis a Alexis Sánchez a este rol es injusto, es un jugador tan determinante como decisivo. Ya lo conocemos, y de sobra, así que solo resta añadir que su rol en el engranaje chileno es llevar a un buen equipo a ser una de las mejores Chile 9selecciones del mundo.

¿Qué pasa si pierden la pelota? Es un buen ataque chileno si Alexis, Vidal, Valdivia y Vargas están en posición de ataque y cerca al área rival, así que si la perdida se produce en ese instante, será más probable recuperarla. Los cuatro jugadores se reparten todo el frente y Díaz, agazapado, toma el medio para emboscar un pase central.

Como debe mantener un ritmo alto, es un equipo que tiende a la sobre-excitación. La llave para abrir este candado no debe ser el golpe a golpe, porque son de los mejores del mundo en su juego. Estratégicamente hay que moverlos de su zona de seguridad y promover un ritmo bajo con extremos que prioricen la asociación al desborde y la acción individual, además de un jugador entre líneas que de continuidad permanente. Va a ser fundamental manejar los tiempos y los espacios y acá también son fundamentales los mediocampistas centrales, porque deben tener la paciencia para no ceder el centro y ocupar los espacios de manera inteligente, apoyar sin engolosinarse con el balón y sobretodo tener la agresividad para recuperar la pelota. La base de un triunfo ante este equipo está en el centro del campo, porque hay que entrar en su juego para sacarlo desde adentro. Una base fuerte y constante que permita a los tiempistas en ataque desplegarse en creatividad y ritmos. Chile busca reducir espacios y sofocar, así que un blues no viene mal.

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